Querido amigo americano, estadounidense, useño o como prefieras, voy a explicarte lo que puedes ver, oír y leer estos días en medios europeos a propósito de la muerte de Ben Laden.
Mientras la gente, los políticos y los medios de tu nación salen bailando a las calles para celebrar el fin del mayor psicópata asesino del siglo XXI, aquí la gente de la calle también se alegra, y mucho, pero notarás que medios y políticos andan enfrascados en interminables disquisiciones éticas sobre el procedimiento. Se discute todo, con largas diatribas sin sentido para el común de los mortales, que, además, son irresolubles. Es lo que llamamos discusiones bizantinas. Una verdadera avalancha legalista trufada de escrúpulos morales e hipócritas haciendo méritos. En lugar de debatir sobre el sexo de los ángeles, las polémicas son sobre si había que presentarse en casa de Ben Laden con orden judicial, llamar a su abogado y leerle sus derechos. El resultado es el mismo y al final siempre se arma la de Dios es Cristo, y los líderes, como hicieran el papa de Roma y el de Constantinopla, se excomulgan mutuamente.
El imperio de la Civilización está liderado por USA. Desde la caída de Roma tomaron el relevo distintas potencias, un reajuste con Carlomagno y el Imperio Romano de Oriente, Bizancio, el imperio español, después el británico y ahora USA, sin desmerecer aportaciones de Portugal, Francia y otros países de Europa. En 1914 comienza la larga guerra civil europea que duraría hasta el 30 de abril de 1945, con la muerte de Hitler. Desde entonces, la nueva Roma está en Washington, que es nuestro Bizancio, pero las discusiones bizantinas se quedaron en las provincias del imperio, los aliados, nosotros los europeos.
Primero por el sustrato católico, escrupuloso como ninguno y presente tanto entre cristianos como entre los ateos católicos españoles, que son muchos. Creyentes como
Antonio Burgos en ABC: "Ni borracho me puedo yo alegrar como cristiano por una muerte. Aunque sea la muerte de un asqueroso moro asesino". Al que responden otros como
Alfonso Rojo, con recochineo: "Yo también siento que a Bin Laden le dieran un balazo en el pecho y lo remataran con otro en la cabeza. Y lo siento, porque antes le tenían que haber pegado un tiro en las pelotas". En la emisora católica, COPE, esta mañana de jueves seguían preguntándose si es lícito "asesinar", por ejemplo, a los terroristas de ETA. Y respondían que no, claro, como si esto tuviera algo que ver con la muerte de Laden.