domingo, 18 de octubre de 2020

Los agujeros negros del 17-A

 

Los agujeros negros del 17-A

1.-Víctimas mortales

  • Francisco López Rodriguez, de 57 años. España. Vecino de Rubí.
  • Xavier Martínez, de 3 años. España. Vecino de Rubí.
  • Pepita Codina, de 75 años. España. Vecina de Sant Hipòlit de Voltregà.
  • Silvina Pereyra, de 40 años. Doble nacionalidad española y argentina.
  • Julian Cadman, de 7 años. Doble nacionalidad australiana y británica.
  • Luca Russo, de 25 años. Italia.
  • Bruno Gulotta, de 35 años. Italia.
  • Carmen Lopardo, de 80 años. Italia.
  • Elke Vanbockrijck, de 44 años. Bélgica.
  • Jared Tucker, de 43 años. Estados Unidos.
  • Ian Moore Wilson. Canadá.
  • Maria de Lourdes Ribeiro, de 74 años. Portugal.
  • Maria Correia, de 20 años. Portugal.
  • Pau Pérez Villán, de 34 años. España. Vecino de Vilafranca del Penedès.
  • Ana María Suárez López, de 67 años. España. Vecina de Zaragoza.
  • Identidad desconocida. Mujer de 51 años. Alemania.

Estas son las personas a cuya memoria se faltó el respeto de una manera repugnante cuando convirtieron una manifestación y ofrenda floral por sus almas en un aquelarre separatista. Las víctimas supervivientes también han manifestado su abandono e incomprensión. Y, por si faltaba algo, la conspiranoia está más viva que nunca, baste leer la carta que han escrito los golpistas acusando al Estado, o al Quasimodo del proceso, el sedicioso Forn declarando que están en la cárcel a causa del atentado.

Pocas veces la sociedad española ha dado un espectáculo tan rastrero. Pasó igual tras los atentados del 11-M, de lo cual podemos inferir que hay un patrón: cada vez que España es atacada, hay una generosa quinta columna entregada a sus enemigos.

Esto debía ser un pequeño artículo describiendo el caos y desastre reinantes antes, durante y después de los atentados, pero me resulta imposible. Quien quiera entender qué pasó, cómo pasó y todo lo que se hizo muy mal para llevarnos a semejante holocausto, adéntrense en las páginas siguientes. Su capacidad de asombro se verá desbordada por la realidad.

 

2.-Antecedentes

Año 2009. WikiLeaks filtra un documento secreto del entonces embajador de USA en España. En el informe señala que tanto las autoridades españolas como americanas han identificado Cataluña como “el mayor centro mediterráneo de actividad de radicales islamistas”. Añade textualmente que “la alta inmigración, legal e ilegal, procedente del Norte de África (Marruecos, Túnez, Argelia) así como de Pakistán y Bangladesh, hace de este territorio un imán para reclutar terroristas”. Es en ese momento cuando la Inteligencia USA decide monitorizar desde el consulado en Barcelona la actividad terrorista, lo que le permitiría dar un aviso importantísimo cinco años después.

Año 2011, Operación Chacal. El caso, instruido por el entonces juez Baltasar Garzón, contó para la defensa de los terroristas con el abogado Jaume Asens, mano derecha de Ada Colau, elegido concejal en las elecciones de 2015 por la candidatura de Barcelona en Comú. El que años después sería imam de Ripoll, Abdelbaki es Satty, sale sin cargos, y el abogado Asens consiguió que la Sala Segunda de lo Penal, en una sentencia de febrero de 2011, absolviera a los cinco condenados.

El 26 de junio de 2015 España entra en Nivel de Alerta Antiterrorista 4, que continúa hasta hoy. El nivel 4 es el máximo civil, antes del 5 que implica sacar el Ejército a la calle a defender infraestructuras básicas.

20 de enero de 2016. Los Mossos fichan a Mohamed Hichamy y a los hermanos Houssaine y Younes Abouyaaqoub tras protagonizar un incidente islamista en la comisaría de la policía autonómica de Salt (Gerona).

Marzo de 2016. La policía de Vilvoorde (Bélgica) comunica al número dos de los servicios de información de los Mossos d’Esquadra sus sospechas sobre Abdelbaki es Satty, el imán de Ripoll, que había llegado a Bélgica en enero y sus actividades estaban siendo monitorizadas al ofrecerse como imam a varias mezquitas belgas. El jefe de la Unidad de Análisis Estratégicos de la comisaría general de información de los Mossos d’Esquadra, Daniel Canals, respondió el 8 de marzo por correo electrónico que Abdelbaki “no es conocido”, si bien es pariente de Mustafa es Satty, imán suplente en 2006 en una mezquita en Vilanova i la Geltrú, y que vivía en uno de los pisos que dieron cobertura al menos a dos terroristas directamente implicados en los atentados del 11M. Daniel Canals es uno de los que partirían, en junio de 2017, hacia Washington para recabar más información sobre los inminentes ataques.

El 19 de diciembre de 2016 los islamistas perpetran otro de sus atropellos masivos, en esta ocasión contra un popular mercadillo navideño de Berlín. Murieron 12 personas y hubo medio centenar de heridos. Al día siguiente, 20 de diciembre, la Policía Nacional remitió un oficio a todas sus jefaturas, a las policías autonómicas y a las municipales para que instasen a los ayuntamientos a adoptar "medidas de protección física en espacios públicos" que "se debería llevar a cabo por los ayuntamientos mediante la instalación provisional de grandes maceteros o bolardos en los accesos a los mismos que dificulten o impidan la entrada de vehículos". La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, se negó, descartó "llenar Barcelona de barreras" porque Barcelona debe seguir siendo "una ciudad en libertad", dijo. Y lo ha sido: total libertad de movimientos para los terroristas islámicos.

El 25 de mayo de 2017 la CIA da aviso por escrito a los Mozos de Escuadra, Policía Nacional, Guardia Civil, al Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO) y al Centro Nacional de Inteligencia (CNI): el Estado Islámico (ISIS) planeaba atentar este mismo verano en «zonas turísticas muy concurridas» de Barcelona, y «específicamente en la Rambla». Unos días después, la Policía Nacional vuelve a compartir esta comunicación con el comisario de Información de los Mozos, «esa misma semana». El comisario jefe de Información, Manel Castellví, es uno de los que viajarán a USA en días posteriores para confirmar y ampliar información. Ese aviso es la parte que nos permiten saber. La que no iba por escrito y podemos suponer señala, por ejemplo, a las 300 descargas de internet sobre información de explosivos que hizo un miembro de los terroristas, Said Ben Lazza, el marroquí de 24 años detenido en Castellón.

El 12 de junio de 2017 el mayor Trapero envió a Washington a la cúpula de Inteligencia de los mozos para ampliar detalles sobre los posibles atentados. El comisario jefe de Información, Manel Castellví, el inspector Lluís Paradell, responsable del Área Central de Análisis, y el sargento Daniel Canals. Los tres regresaron el 16 de junio.

Los días posteriores al atentado y prácticamente hasta hoy, los responsables políticos y mandos de los mozos no han hecho sino mentir, negando la evidencia y ocultando la realidad de su ineptitud supina. Ocultaron el aviso de la CIA y el viaje a los Estados Unidos, ocultaron y mintieron sobre la alerta de Bélgica, incluso mintieron a la Audiencia Nacional afirmando que, consultados los archivos de la Policía Nacional, no constaban antecedentes del imán de Ripoll. Ahora dicen que se equivocaron, que fue un “error de transcripción”. Suman cobardía a su indigencia mental.

Días 1 y 2 de agosto de 2017, los terroristas compran 400 litros de acetona en Tortosa y Amposta, además de 100 litros comprados según parece en Vinaroz. Garrafas de 25 litros a 40 euros cada una. La acetona está en la lista de Precursores categoría 2, y su venta está regulada por una ley de junio de 2009, de modo que toda cantidad significativa está sujeta al control de las FyCSE, en este caso competencia de los Mozos de Escuadra. La ley prevé como operaciones sospechosas aquellas en las que se produzca “el pago en efectivo en la compra de grandes cantidades” o “cuando la mercancía se retire con vehículo propio”. Ambas circunstancias se dieron en esta ocasión, pero nadie hizo nada.

 

3.-Negligencia o incompetencia

A las 23:30 del miércoles 16 de agosto una gran vivienda en Alcanar, ocupada por un grupo de moros, explota con una monstruosa deflagración. Los Mozos determinan que no es nada preocupante, quizás un laboratorio de droga o una simple explosión de gas.  La teoría de la explosión accidental de gas se mantendrá hasta después del atropello masivo en Las Ramblas, con un montón de víctimas sobre la mesa seguían intentando salvar su culo. Hay un muerto entre los escombros, llega la juez de Amposta y procede al levantamiento del cadáver, que resulta ser el imam de Ripoll, Abdelbaki Es Satty, traficante de drogas fichado por la Policía Nacional, confidente del CNI y fichado por la Guardia Civil (todos los cuerpos policiales a los que no se permitió participar en la investigación inmediata). Otro terrorista, Mohamed Houli, es evacuado por una ambulancia del Sistema de Emergencias Médicas (SEM) al Hospital Virgen de la Cinta. Nadie le pregunta nada. Esa misma noche se producen dos explosiones más. A la juez no le cuadra, esto parece terrorismo, y recibe respuesta del jefe de los Mozos: “Señoría, no exagere”.

Hay un coche en el escenario, un Peugeot 306 de El Houssaine Abouyaaqoub, y una moto Kawasaki de Mohamed Hychami. Esa noche a las 1:35 horas ya tienen identificados a los dueños y sus teléfonos asociados. No van a por ellos, no se presentan en su casa, simplemente lo dejan pasar.

Pero la negligencia llega mucho más lejos. Los agentes encuentran en el Peugeot documentos relativos a la transmisión de un vehículo a nombre de Abdelbaki Es Satty. En esos papeles tenían el nombre del imam de Ripoll y el número de la matrícula de su vehículo. A las 00:35 se levanta acta de la documentación encontrada en el interior del Peugeot, los Mossos omiten en el informe cualquier referencia a que en esos papeles figura el nombre de Abdelbaki Es Satty.

Al día siguiente, los contenedores de color naranja y 120 bombonas de butano siguen haciendo sospechar a la juez. La Guardia Civil se pone en contacto con los investigadores para que sus TEDAX estudien los explosivos. Agentes del Instituto Armado se personaron en la casa de Alcanar nada más tener constancia de la explosión y ofrecieron los servicios de los Tedax. Los Mossos se niegan. Hay que recordar que estamos en pleno delirio separatista, el jefe de los Mossos es José Luis Trapero Álvarez, actualmente esperando su juicio por dos delitos de sedición y uno de organización criminal, estamos a mes y medio del referéndum que todos vimos y que según el gobierno Rajoy nunca existió.

Tardaron unas 13 horas en mandar a sus propios especialistas en explosivos. Si la primera explosión ocurrió a las 23:30 no sería hasta las 10 de la mañana del día siguiente cuando llegaron los TEDAX de la policía autonómica. A las 18:58 del 17-A, más de dos horas después del atentado, los mozos siguen manteniendo ante la juez que en Alcanar no hay explosivos sino un laboratorio de droga. Hay que recordar que en ese momento ya se sabe que ha habido un atropello masivo en Las Ramblas y que el conductor es Youness Abouyaaqoub, el mismo del vehículo hallado en Alcanar, donde encontraron a un imán muerto y a otro marroquí herido también relacionado con Youness.

El Sumario recoge todas estas pérdidas de tiempo de una forma vergonzosa:

Los mozos, a las 18.58 del 17-A: "Llegado el momento presente en la investigación, se muestra necesaria e imprescindible la práctica de la diligencia de entrada y registro en el domicilio de los investigados y de aquellos inmuebles que son de interés por ser donde desarrollan sus actividades ilícitas. Todo ello con la finalidad de hallar todos aquellos indicios que puedan aportar carga probatoria a la causa que nos ocupa y aprehender sustancias estupefacientes, armas o cualesquiera otros elementos utilizados para la consecución de su actividad delictiva."

Día 18 de agosto de 2017, un día después de los atentados. En el Sumario, por fin se enteran de que aquello son explosivos y las personas relacionadas probablemente terroristas islámicos: “Durante ese mismo día, y debido a la inestabilidad y peligrosidad de la zona, se peticionó por parte de esta unidad instructora a la juez del juzgado de instrucción número 2 de Amposta, la realización de detonaciones controladas en la zona de escombros. La Ilustrísima Jueza, se presentó al lugar junto con el Ministerio Fiscal y la Secretaria y autorizó dichas detonaciones controladas.

Tal petición estaba fundada por la valoración que hizo el servicio de desactivación de explosivos de TEDAX en base a las sustancias encontradas en la zona hasta ese momento. Se creyó́ que en dicha casa se podría estar fabricando la sustancia explosiva triperóxido de triacetona (TATP). Este explosivo, que es utilizado habitualmente por la organización terrorista DAESH, es muy inestable y puede reaccionar fácilmente a la fricción, la presión y el calor".

El portavoz de los Mossos d'Esquadra, Albert Oliva, en declaraciones a RAC1 dice que no se permitió actuar a los TEDAX de la Guardia Civil en el chalé de Alcanar tras la explosión porque el equipo de artificieros de la policía catalana estaba «preparado para actuar» cuando la seguridad lo permitiera. Tan “preparados” estaban que no vieron indicios de explosivos hasta el día siguiente a los atentados, tan preparados que entraron con una excavadora en las ruinas provocando otra explosión con un herido muy grave.

El portavoz del Sindicato Independiente de Policía, Alfredo Perdiguero, denunció que “No se autorizó a entrar a los Tedax de la Guardia Civil tras haberlo pedido. Si los Tedax de ambos Cuerpos hubieran entrado sólo con el color del humo hubieran detectado que allí había algo más. No se autorizó”.

 

4.-Avisan a los terroristas

Durante la mañana del 17 los Mozos hablan con el islamista herido, Mohamed Houli Chemlal. No sabemos de qué hablaron, ¿del tiempo?, ¿de la multiculturalidad?, ¿de lo bien que hablaba catalán? No sacan nada en claro, perdiendo un tiempo precioso en el que hubieran podido parar los atentados, ni siquiera contemplan todavía que se estaban enfrentando a una célula yihadista.

Sabían la matrícula y el propietario del coche desde la 1:35 horas del 17 de agosto, pero no será hasta 13 horas más tarde que deciden investigarlo. No se plantan en su casa sino que telefonean, por primera vez a las 14:15, hablan con su hermano también terrorista, El Houssaine, con lo que avisan a toda la célula de que los están buscando. A las 15:09 horas vuelven a llamar, los Mozos piden a El Houssaine que se ponga en contacto con ellos en cuanto sepa algo… están hablando con el lugarteniente del imam de Ripoll, el cerebro del ataque de Las Ramblas, el que marcó los objetivos, el que alquiló dos furgonetas para el comando, el mismo que se encargó de montar un polvorín en Alcanar.

 

5.-Prepotencia mortal

Conviene recordar qué elementos se encontraron entre los escombros que hacían pensar en un atentado con explosivos. Tal y como consta en el auto del juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu, en Alcanar se hallaron: 120 bombonas de butano, 500 litros de acetona, "gran cantidad de clavos para ser utilizados como metralla" y "pulsadores para iniciar la explosión". Según el titular del Juzgado Central de Instrucción número 4, la inspección policial y los objetos encontrados en la casa de Alcanar "dejaron patente que en aquel lugar se estaban confeccionando artefactos explosivos con la finalidad de cometer una acción terrorista de gran envergadura" puesto que existían "indicios racionales y suficientes de que en dicha vivienda se estaba intentando fabricar peróxido de acetona, también conocido como TATP, utilizado habitualmente por la organización terrorista DAESH (Estado Islámico) en sus acciones, como por ejemplo los atentados de París y Bruselas".

El mercado de la distribución de bombonas de gas en Barcelona está copado por ciudadanos pakistaníes, las más de las veces trabajando sin contrato, pero más escandaloso resulta que alguien pudiera comprar 500 litros de acetona. La acetona está incluida en la lista de precursores de la categoría 2 y su expedición está sometida a una inspección especial por parte de las Fuerzas de Seguridad. Los drogueros no pueden vender acetona a particulares sin antes informar cualquier transacción a la autoridad competente. En el resto de España hubiera sido prácticamente imposible comprar 500 litros de acetona porque lo hubiera impedido la Guardia Civil, aunque (no está confirmado) al parecer sí pudieron pasar los 100 litros comprados en Vinaroz sin que saltaran las alarmas.

Es jueves 17 de agosto. Los Mozos se niegan a recibir ayuda de Guardia Civil y TEDAX, entran en la casa de Alcanar con una retroexcavadora para despejar de escombros la zona. A las 16:50 todo salta por los aires, otra explosión de gran potencia deja heridos a dos bomberos y seis mozos, uno de ellos muy grave. Los Mozos difunden que se trata solo de una acumulación de gas, nada que ver con terrorismo. La Vanguardia y todos los medios nacionales difunden la versión de que aquí no pasa nada.

Siete minutos después, a las 16:57 horas, comienza el atropello masivo en Las Ramblas.

Fíjense hasta que punto llega la manipulación informativa en esa máquina de propaganda que es el separatismo: 16:50 explosión, 16:57 atropello en Las Ramblas, 17:47 La Vanguardia difunde que no hay terrorismo, 17:52 La Vanguardia se reafirma en sus mentiras.

 

6.-Un agente de los Mozos

No hay que confundirse, una cosa es la dirección política de la policía autonómica y otra son sus agentes que, como en botica, hay de todo. Viernes 18, Cambrils, hacia la una de la madrugada los turistas están saliendo de restaurantes y locales de ocio por el Paseo Marítimo. Cinco terroristas islámicos embisten con un Audi A3, salen del coche y empiezan a apuñalar indiscriminadamente a los viandantes. Hay cinco heridos y una mujer muerta. En la zona un mozo de escuadra adiestrado en la Legión, casado y con hijos, está haciendo horas extra para complementar su nómina. El ex legionario saca su arma reglamentaria y va directo a por los terroristas. Ese único agente de los Mozos de Escuadra abate a cuatro de los cinco islamistas, uno escapa y lo matan posteriormente. Toda la maquinaria separatista se puso en marcha, tanto para acusar al agente de “asesino” (versión CUP) como para negar que tuviera algo que ver con la Legión (versión Puigdemont). Finalmente, con todas las cautelas para mantener el anonimato, se confirmó que el mozo estuvo en el Tercio Gran Capitán de la Legión, en Melilla. Todos los asesinos eran de Marruecos con edades entre 17 y 24 años.

 

7.-No tenemos miedo

Las imágenes de Ada Colau partida de risa en la ofrenda floral por las víctimas siguen atormentando a muchos barceloneses, especialmente a aquellos que votaron a semejante ser para dirigir una de las ciudades más importantes de España. Cuatro meses después de los atentados, Colau instaló bolardos en Las Ramblas.

Pero Colau no forma parte de la “intelligentsia” separatista. Tanto le da una cosa como la otra, su única cualidad es ser actriz, de cuarta pero actriz, y a eso se dedica. La historia detrás de tanta incompetencia es la historia del proceso separatista y de la dejación de funciones del Gobierno de España. Desde el primer momento la Asamblea Nacional Catalana (ANC) pidió que se acudiera a la marcha con banderas golpistas, situaron estratégicamente a miles de personas en el paseo de Gracia barcelonés para abuchear al Rey con gritos delirantes como «Felipe, quien quiere la paz, no trafica con armas». Curiosa consigna que solo los miembros de una secta pueden tragar. No es el Rey quien trafica con armas, sino las empresas españolas… concretamente las catalanas, las segundas tras País Vasco que más exportan armamento a países como Arabia Saudí, Emiratos Árabes o Irán.

Todo se resumía en salvar el golpismo. Un mes y medio después se celebraría el referéndum del 1 de octubre y cualquier otra consideración era irrelevante. Primero demostrar que eran un Estado independiente, Mátrix, que no necesitaban ninguna ayuda del “Estado español”, y cuando la incapacidad de una policía regional y la cadena de cagadas una tras otra demostraron su ineptitud, pasaron al segundo escenario lanzado por el sedicioso Puigdemont: “no tenemos miedo”, un mantra absurdo (todos tenemos miedo al islamismo) rápidamente asimilado por los golpistas. El “no tenemos miedo” post atentados se transformó en “no tenemos miedo”… a España. Todo ello con la connivencia del gobierno español durante décadas, todos los partidos de gobierno abandonando a su suerte a millones de ciudadanos secuestrados por la intolerancia separatista.

Un año después todo sigue igual. “No tenim por” sigue siendo el lema de estos degenerados, ahora incluso con carta de los golpistas presos titulada “No tenim por”, donde le echan cara al asunto para denunciar con absoluto desprecio por la verdad, dados los datos objetivos, la “falta de colaboración del Estado y algunos de sus organismos”.

No respetan nada, ni a los muertos, y eso produce más muertos. Por algo así seguro que les hacen un homenaje y los llenan de medallas. Tendremos flores, velitas, señoras con velo lloriqueando, alguien pedirá diálogo con los islamistas, otro nos contara que el Islam “es una religión de paz” y algún motivado se lanzará a cantar Imagine. Otra vez.

La masacre, siendo una gran tragedia, no fue nada comparado con lo que pudo pasar. Solo la inexperiencia de esos tarados islámicos y su fe ciega en Mahoma hicieron que hoy hablemos de 16 asesinados, y no de cientos, o miles. Y lo peor de todo es que esto volverá a pasar. Repito: volverá a pasar.  No se trata de saber si ocurrirá de nuevo, sino de cuándo.

jueves, 24 de septiembre de 2020

Metralla, autopsias y la doctora Baladía en el atentado del 11M

 

Metralla, autopsias y la doctora Baladía en el atentado del 11M

Recientemente ha llegado a mi pantalla el vídeo de un joven youtuber a propósito del 11M. Rubén Gisbert Fraile, de 30 años, abogado y profesor de Artes Escénicas entrevista a la entonces directora del Instituto Anatómico Forense que dirigió el equipo de forenses para realizar las autopsias a 191 fallecidos en el pabellón de IFEMA. 

En esa entrevista y en otras que ha ido dando desde el atentado, la doctora (a partir del minuto 10:15) afirma que: 

-En IFEMA realizaron autopsias completas, mientras que en el atentado del 3 de abril en Leganés no. 

- No había metralla primaria (tornillería) en los cuerpos. 

-En 6 casos había lesiones por metralla secundaria (un 3% de los fallecidos). 

-De esos 6 casos, en 2 encontraron metralla secundaria (un 1% de los fallecidos).

Si desean ver el citado vídeo, “11M SIN RESPUESTAS 16 años después”, lo tienen en el siguiente enlace: 

La entrevista a Carmen Baladía 

Empecemos por el principio, con la entrevista a la que entonces era directora del Instituto Anatómico Forense, la doctora que dirigió los equipos de autopsias a los fallecidos en IFEMA. Su aportación a la mitología conspiracionista consiste en declarar que no encontró metralla primaria (tornillería perteneciente al artefacto explosivo), y su único interés para las teorías de la conspiración es contraponer sus declaraciones con la metralla hallada en la bomba encontrada en Vallecas. Si las víctimas no tenían metralla y la bomba hallada sí -dice la lógica de la conspiración- es que la bomba no pertenecía al mismo grupo que las del atentado en los trenes, era una prueba falsa, era una prueba “colocada” por oscuros poderes para hacer creer que no hubo atentado islamista sino una misteriosa conspiración de no sabemos quién. 

No tenemos ninguna razón para pensar que Carmen Baladía miente, como con cualquier funcionario público, así que procederemos a partir de sus declaraciones. En el siguiente texto quedará más que demostrado que: 

-Hubo metralla primaria en las 13 bombas del 11M. 

-Aproximadamente 1/3 de las víctimas, vivas y muertas, sufrió lesiones por metralla. 

-Entre los supervivientes ingresados, un 36% tenía metralla en su cuerpo. 

-En las 191 autopsias realizadas en IFEMA no se buscó metralla, y por tanto no se reportó su presencia. 

  1. ¿Había metralla en las bombas del 11M?  

Sí, en todas, en algunas poca cantidad, en otras muy poca. Tras el atentado se encontraron 3 bombas sin explosionar. La 1ª la bolsa colocada en el primer vagón del tren 21431 se hizo explosionar en la estación de Atocha: tenía muy poca metralla, casi inapreciable, aún así se tomaron 6 tornillos y 5 clavos para analizar. La 2ª el tercer vagón de la estación de El Pozo, que se intentó desactivar y que finalmente explotó en el andén: tenía bastante metralla. La 3ª la que se desactivó en el Parque Azorín procedente de la estación del Pozo: tenía poca metralla (640 gramos de tornillos y clavos).  

La bomba de El Pozo que se intentó desactivar y finalmente explotó es importante porque se trata de una detonación controlada, fuera de los trenes, sin posibilidad de confusión sobre si la metralla era tornillería o secundaria. Al respecto, el tedax número 65255 que realizo la infructuosa desactivación, declaró en la vista oral: 

Ministerio Fiscal: “¿Por qué, en el dibujo, dibujó usted tornillos y clavos? 

TEDAX 65255: “¿Metralla? 

Ministerio Fiscal: “Sí, metralla”. 

TEDAX 65255: “Porque es la que apareció en el vagón número 3 incrustada”. 

Ministerio Fiscal: “Apareció en uno de los escenarios de las explosiones”. 
  

TEDAX 65255: “Sí, enfrente del foco, el cráter… al intentar su neutralización, se fue y…  dejó un cráter de medio metro por veinte centímetros y, lo que es enfrente del vagón número tres, apareció lleno de clavos. 

De igual modo, el informe pericial conjunto elaborado por TEDAX del Cuerpo Nacional de Policía y de la Guardia Civil con fecha 24 de junio de 2005 (Auto de Procesamiento página 85), confirma la información: 

“La onda explosiva produjo, además, daños poco significativos en el vagón que se encontraba enfrente (vagón 3), consistentes en perforaciones en la chapa por las proyecciones de la metralla que incorporaba el artefacto, y rotura de varios cristales”. 

Sólo por su valor significativo, hay que especificar que los 3 continentes eran distintos. La 1ª de Atocha era una mochila “de tipo colegial”, la 2ª de El Pozo era “tipo macuto”, y la 3ª una bolsa de deportes (lo que entre los conspiracionistas llaman “mochila de Vallecas”). Así consta en el Auto de Procesamiento, desde la página 98. En una conspiración novelesca siempre es más bonito que todo coincida, pero en la vida real los criminales que matan en nombre de Alá y Mahoma suelen ser gentuza de la peor especie, usan lo que tienen a mano y no aspiran a ser estrellas de Netflix (con una excepción quizás, el 11 de septiembre en NY). Esto es importante porque muestra la falta de uniformidad en los artefactos explosivos. 

Tenemos además los focos de explosión. La presencia de metralla se especifica como muy evidente en 3 de ellos (uno es el citado anteriormente de El Pozo). El 1º el vagón 1 de la calle Téllez “se recuperaron clavos y tomillos, utilizados como metralla en el artefacto explosivo”. El 2º el vagón 5 de la calle Téllez “se recuperaron clavos y tomillos, utilizados como metralla en el artefacto explosivo”. El 3º el de El Pozo “proyecciones de la metralla que incorporaba el artefacto”. Todos los entrecomillados pertenecen al Auto de Procesamiento. En el resto de focos se recogieron para analizar pocas pero suficientes muestras de clavos y tornillos del mismo tipo que los hallados en la bomba desactivada. Todas esas muestras detalladas están en las páginas 122 y siguientes del Auto de Procesamiento. 

Por otra parte, la relación carga explosiva versus cantidad de metralla determina en gran medida el efecto de la tornillería. En el Informe Pericial Conjunto elaborado por dos TEDAX de la Policía y dos de la Guardia Civil, a preguntas del juez Del Olmo, dicen que 11 de las 13 bombas estaban compuestas por 10 kilos de dinamita. Son 640 gramos de tornillería para 10 kilos de explosivo, una proporción mínima, nada que ver con los porcentajes que han trabajado habitualmente los Tedax en atentados anteriores, principalmente de la ETA. Aunque la ETA dejó de usar metralla cuando ya no le fue útil, hasta entonces sus artefactos explosivos tenían una relación de entre 1.300 y 1.500 gramos de metralla por Kilo. Veinte veces más que las bombas del 11M, 64 gramos/kilo. Es por esto que en la declaración de un Tedax ante el juez, después de decir que no apreció metralla en un foco de explosión, matiza: “si la metralla es escasa no se puede apreciar”. Acostumbrados a recoger tornillería a puñados, a simple vista, en los vagones se encontraron con un escenario totalmente distinto, con muy poca metralla. 

La escasa cantidad de metralla (los 64 gramos/kilo de explosivo) y que la explosión fuera en recinto cerrado limitaron mucho la acción de la tornillería. El efecto de la metralla es mucho mayor en espacios abiertos. Los Tedax consideran que a unos 6 metros del foco de explosión se encuentran los efectos más catastróficos. Mediante un pequeño ejercicio matemático, si consideramos la superficie interior de una esfera de radio 6 metros con la explosión en el centro, (el área de la superficie de la esfera equivale a sus cuatro radios al cuadrado multiplicados por el número π) la densidad de los impactos de 640 gramos de metralla sobre una superficie de 452 metros cuadrados sería aproximadamente de 1,5 gramos por metro cuadrado, o dicho de otra manera, un clavo de 3 gramos cada 2 metros cuadrados.  

Resumiendo, se recogió tornillería en todos los focos y en la bomba desactivada, en 4 casos la investigación sobre el terreno recoge una presencia importante de metralla primaria, clavos y tornillos pertenecientes al artefacto explosivo, y en 9 casos la presencia de metralla primaria era muy escasa. Al respecto cabe destacar que durante las sesiones del juicio nadie preguntó por este particular a Tedax, testigos o a la misma doctora Baladía, que tiempo después entrevistada en prensa sobre la razón de que no expusiera sus dudas durante el juicio, respondió: “nadie me preguntó” (sobre la metralla). Es decir, documentar la metralla en cada foco no tenía importancia para los investigadores, no la buscaron. Era más que suficiente con las muestras encontradas y su importancia residía en el hecho de que se trataba de la misma tornillería en los focos y en la bomba sin explotar. 

  1. ¿Había metralla en los cuerpos de fallecidos y heridos? 

La doctora Baladía afirma que ella y su equipo no encontraron metralla primaria (tornillería) en ninguno de los 191 cuerpos que les tocó procesar, y que en apenas 6 casos hubo lesiones por metralla, de los cuales se encontró metralla secundaria (objetos ajenos a las bombas) en “uno o dos” casos. Es decir: en un 0% metralla primaria, en un 1% metralla secundaria y en un 3% lesiones por posible metralla. Por el contrario, los médicos que trataron a los 1.755 heridos encontraron metralla en partes blandas (cabeza-cuello, tronco, extremidades) en un 38% de los atendidos (un 36% según otras fuentes) y en un 83% de los pacientes críticos.  

El informe “Terrorismo y salud pública. Gestión sanitaria de atentados terroristas por bomba”, Ministerio de Sanidad y Consumo 2007, recoge la información del Hospital Gregorio Marañón que atendió a las víctimas, y replica el original en inglés “Casualties treated at the closest hospital in the Madrid, March 11, terrorist bombings”, 2005, de los doctores J Peral Gutierrez de Ceballos, F Turégano Fuentes, D Perez Diaz, M Sanz Sanchez, C Martin Llorente y J E Guerrero Sanz. En ambos se da un 36% de heridas por metralla. 

A su disposición el original en inglés aquí: 

Y el del Ministerio de Sanidad y Consumo (página 137, tabla 1. Lesiones encontradas en 243 pacientes evaluados entre los 312 atendidos en el HGUGM de Madrid el 11-M) aquí: 

Dado que para los médicos no tiene ningún sentido diferenciar los tipos de metralla (por ejemplo, los huesos de un terrorista suicida actúan como metralla, pero para el doctor será sólo eso, metralla que ha herido a su paciente), si tomamos las cifras totales resulta que en el 100% de los focos de explosión hubo metralla, en las autopsias se halló en un 1% y hasta un 3% pudo tener lesiones a causa de, mientras que en los heridos la cifra asciende a un 36%. ¿Es posible esta discrepancia?  

Si entre los pacientes críticos la presencia de metralla ascendía al 83% de los ingresados, ¿puede entre los fallecidos encontrarse sólo en un 1%. ¿Mienten los médicos del Gregorio Marañón? ¿Miente la doctora Baladía? La respuesta es que es perfectamente natural y lógica la discrepancia, por supuesto que no mienten ni los médicos del Marañón ni la doctora Baladía. Alguien se equivoca. Las razones son más que obvias e intentaré explicarlas a continuación. 

  1. Las autopsias de IFEMA 

El objetivo de cualquier autopsia es triple, establecer el origen, causa de la muerte e identidad del fallecido.  

Origen, muerte natural o violenta (una bomba, por ejemplo). 

Causa es el traumatismo, enfermedad o combinación de ambos, responsable de la iniciación de la serie de trastornos fisiopatológicos, breves o prolongados, que terminan con la vida de una persona, determinando la causa fundamental y la inmediata (en un caso de traumatismo abdominal cerrado con muerte tres días después por peritonitis, la causa fundamental es el traumatismo abdominal y la peritonitis la inmediata). 

Identificación, determinar la identidad del finado mediante documentación en el cadáver, huellas dactilares, radiografía dental, signos externos como tatuajes o piercings, internos como un marcapasos, o realizando un análisis de ADN.  

En el caso que nos ocupa el origen de la muerte era claro, la causa una explosión, y lo que era el principal cometido de los forenses era la identificación de los cuerpos. Es la propia doctora Baladía la que aclaró esto en su comparecencia ante la Comisión del 11-M del 6 de julio de 2004, reseñada en el Diario de Sesiones del Congreso y que se puede leer aquí: 

En ella, a partir de la página 27, la entonces directora del Instituto Anatómico Forense explica que su objetivo primordial, irrenunciable, era la identificación de los muertos: 

“para el médico-forense el objetivo primordial, irrenunciable, es la identificación de los cadáveres”. 

me preocupaba muchísimo la identificación. Vuelvo a repetir que para todos los forenses la identificación de los cadáveres es algo fundamental”. 

la identificación, que, como he dicho al principio, es el fin primordial en una situación de estas características”. 

El tiempo dedicado a esas 191 autopsias fue de 12 horas, algo realmente notable. En palabras de la doctora Baladía: “Las autopsias se comienzan a las trece horas y veinte minutos del día 11 de marzo, alrededor de la una de la tarde del 11 de marzo, y se terminan a la una y veinte minutos de la madrugada del día 12” (página 28). Dicho de otra manera: 16 autopsias por hora. 

Un trabajo impresionante por el que recibieron felicitaciones de todo el mundo. En la misma comparecencia cita la felicitación “del director del Instituto de Tel-Aviv, del homólogo al Instituto Anatómico Forense de Madrid, que tienen una experiencia extraordinaria”. Y añade: “Hemos recibido correos preguntándonos cómo lo habíamos hecho y diciéndonos que con la experiencia que tienen ellos, les tenemos que dar lecciones”. Queda claro que realizar 191 autopsias en 12 horas es una labor extraordinaria. Y realizar 191 autopsias completas en 12 horas es imposible, por eso sus colegas se preguntaban cómo lo habían hecho. Simplemente no lo hicieron, no se hicieron autopsias completas. 

En el documento antes citado, “Terrorismo y salud pública”, detallan cómo se practicaron las autopsias. Se habilitaron 7 mesas de autopsias. En cada mesa, “tres médicos forenses, tres miembros de la policía científica (Policía Nacional y Guardia Civil), uno de ellos un fotógrafo. Además, había dos fotógrafos del Instituto Anatómico Forense que cubrían los reportajes de los siete puestos”. Suponiendo que las 7 mesas funcionaran sin pausas durante 12 horas, esto nos da unos 25 minutos para cada autopsia. El tiempo habitual para realizar una autopsia puede ir de 2 a 4 horas, si no hay complicaciones, y los primeros hallazgos de una autopsia, generalmente, están disponibles en 2 a 3 días. Las autopsias de IFEMA tomaron unos 25 minutos cada una 

Se dedicó una sección exclusivamente a radiología, con “aparatos portátiles que fueron trasladados desde un hospital cercano, dos médicos forenses y dos técnicos en radiología. El objetivo principal del examen radiológico era la búsqueda de elementos identificativos tales como material de osteosíntesis, trabajos odontológicos”. Y sigue el informe: “Del total de las 191 víctimas mortales, 145, es decir, el 76% aproximadamente, fueron identificadas por medio de huellas dactilares”. “De los 46 casos restantes 15 de ellos (el 8%) pudieron identificarse en base a un conjunto de elementos procedentes del examen de las ropas y efectos personales, presencia de tatuajes, datos médicos tales como intervenciones quirúrgicas previas, datos odontológicos, y el reconocimiento final directo por parte de familiares”. “Los 31 casos restantes, correspondientes a los cadáveres en peor estado, fueron identificados mediante técnicas de DNA”.  

Tenemos 145 identificaciones por huella dactilar, 31 identificaciones por ADN, y 15 identificaciones por efectos personales, marcas, radiología odontológica y/o reconocimiento directo. Los aparatos radiológicos portátiles tuvieron poco trabajo pues tal y como relata el documento se carecía de odontogramas y radiografías dentales antemortem. Dicho de otra manera: los radiólogos no buscaron metralla, no tenía sentido buscarla. 

Respecto a las causas de la muerte, tenemos tres: 

“Traumatismos mecánicos debidos a elementos procedentes directamente del artefacto explosivo o del entorno”. 

“Traumatismos térmicos (quemaduras)”. 

“Lesiones por la acción de la onda expansiva”. 

Por último, y a modo de colofón, los doctores indican que: 

No se efectuaron autopsias completas, salvo en muy pocos casos, ya que el examen externo permitió en la gran mayoría de casos determinar las causas de la muerte. Es posible que la práctica de autopsias completas nos hubiera proporcionado datos relevantes de interés en el ámbito de la Patología Forense, pero en todo momento, dadas las características del siniestro, nuestro objetivo principal, como ya he dicho, era la identificación de las víctimas”. 

Repito: No se efectuaron autopsias completas y el objetivo principal era la identificación. En ningún caso buscaron metralla y, por tanto, no la vieron. 

A mayor abundamiento los propios doctores describen qué tipo de autopsias realizaron. Me parece muy relevante que puedan leerlo en sus propias palabras tomadas del informe “Terrorismo y salud pública” (páginas 174 y siguientes): 

“Los médicos forenses realizaban el examen externo del cadáver y recogían los datos de carácter identificativo (características generales de sexo, edad aproximada, color del pelo, descripción del retrato hablado, presencia de cicatrices o tatuajes, entre otros) y las lesiones presentes, así como muestras para análisis complementarios (por ejemplo, análisis químicos de explosivos).La recogida de los datos postmortem derivados del examen del cadáver se realizó, en esta fase, de forma no protocolizada por parte de los médicos forenses. Aunque se prepararon copias de los formularios DVI de identificación de víctimas que incluyen de forma normalizada todo tipo de datos derivados del examen externo e interno del cadáver, éstos no fueron utilizados. El hecho de no utilizar formularios protocolizados comportó una serie de inconvenientes y limitaciones tales como: “ 

Cada médico forense recogió los datos que le parecían más interesantes o convenientes de manera arbitraria, no atendiendo a un modelo único y uniforme para todos. Este hecho motivó que la información recogida fuera incompleta en muchos aspectos, e imprecisa”.  

“En muchos casos no se incluía la identificación del forense o forenses que habían practicado el reconocimiento del cadáver, fundamental para posteriores consultas sobre el contenido de las notas y responsabilidad del trabajo efectuado y cadena de custodia”.  

“Los restos cadavéricos de suficiente entidad (como miembros, por ejemplo) se colocaban en una mesa para su cotejo con los cadáveres procedentes de la misma zona de atentado. Aquéllos que no podían ser adjudicados eran depositados, junto con los restos de menor entidad, en bolsas denominadas “bolsa cero” para la obtención posterior de muestras de ADN”. 

Es decir, no hubo una orden de buscar metralla en los cuerpos. Cada forense actuó según su criterio para identificar los cuerpos, que era su objetivo. 

  1. Conclusiones: 

Se dedicaron 25 minutos a cada autopsia (no de 2 a 4 horas como es habitual). 

No se efectuaron autopsias completas, salvo en muy pocos casos. 

Cada médico forense recogió los datos que le parecían más interesantes o convenientes de manera arbitraria. 

La información recogida era incompleta en muchos aspectos, e imprecisa. 

145 identificaciones por huella dactilar, 31 por ADN, y los cuerpos enviados a radiología fueron un máximo de 15. No se realizó un estudio radiológico de cada cuerpo para encontrar metralla. 

La ausencia de instrucciones precisas y de una clara cadena de mando favoreció la improvisación y una actuación arbitraria por parte de los médicos forenses en la recogida de los datos” (página 177 del informe). 

No se buscó metralla en IFEMA. 

Se busca metralla en los vivos, no en los muertos, porque dada la situación y premura carecía de sentido hacerlo cuando lo importante era la identificación. 

Todo lo anteriormente argumentado, que es de dominio público, contradice las declaraciones de la doctora Carmen Baladía Olmedo al youtuber Rubén Gisbert Fraile.  

La misma sentencia del Tribunal Supremo cuando establece indemnizaciones por secuelas (página 60 y siguientes), detalla los casos de 17 personas indemnizadas por secuelas de la metralla. En 2006, Javier Gismero, miembro de la AVT y víctima del 11M, realizó un emotivo discurso ante su asociación y dijo que “además de un 80% de sordera” habían “sembrado todo mi cuerpo con pedazos de metralla”. Como Jesús Ramírez, con el cuerpo también lleno de metralla que le perforó incluso un pulmón, que pasó años de operaciones y secuelas. O como aquel otro miembro de la AVT, José Luis Sánchez, que extrajo de la cara de su esposa en IFEMA un clavo oxidado, idéntico a los clavos hallados en distintos focos de explosión y en la bomba sin detonar. 

Ante las abrumadoras evidencias, y negándome a pensar que alguien mienta sobre un tema tan sensible, la única conclusión que puedo extraer respecto a lo dicho por la doctora Baladía es lo que en sus propias palabras expresó ante la Comisión de Investigación el 6 de julio de 2004 (página 27): 

“Les tengo que pedir disculpas si en algún momento no me acuerdo muy bien de los números o de las horas porque, aunque ya estoy muy recuperada, tengo cierta desorientación temporoespacial. Yo les decía a mis compañeros en algunos momentos, en plan de broma para relajar la tensión: Estoy disléxica. Entiendo que pienso bien, pero soy incapaz de no equivocarme al hablar. Era el terror que vivimos y las horas sin descanso tan continuadas”. 

No hay otra explicación.

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