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jueves, 5 de mayo de 2011

Querido amigo americano

Querido amigo americano, estadounidense, useño o como prefieras, voy a explicarte lo que puedes ver, oír y leer estos días en medios europeos a propósito de la muerte de Ben Laden.

Mientras la gente, los políticos y los medios de tu nación salen bailando a las calles para celebrar el fin del mayor psicópata asesino del siglo XXI, aquí la gente de la calle también se alegra, y mucho, pero notarás que medios y políticos andan enfrascados en interminables disquisiciones éticas sobre el procedimiento. Se discute todo, con largas diatribas sin sentido para el común de los mortales, que, además, son irresolubles. Es lo que llamamos discusiones bizantinas. Una verdadera avalancha legalista trufada de escrúpulos morales e hipócritas haciendo méritos. En lugar de debatir sobre el sexo de los ángeles, las polémicas son sobre si había que presentarse en casa de Ben Laden con orden judicial, llamar a su abogado y leerle sus derechos. El resultado es el mismo y al final siempre se arma la de Dios es Cristo, y los líderes, como hicieran el papa de Roma y el de Constantinopla, se excomulgan mutuamente.

El imperio de la Civilización está liderado por USA. Desde la caída de Roma tomaron el relevo distintas potencias, un reajuste con Carlomagno y el Imperio Romano de Oriente, Bizancio, el imperio español, después el británico y ahora USA, sin desmerecer aportaciones de Portugal, Francia y otros países de Europa. En 1914 comienza la larga guerra civil europea que duraría hasta el 30 de abril de 1945, con la muerte de Hitler. Desde entonces, la nueva Roma está en Washington, que es nuestro Bizancio, pero las discusiones bizantinas se quedaron en las provincias del imperio, los aliados, nosotros los europeos.

Primero por el sustrato católico, escrupuloso como ninguno y presente tanto entre cristianos como entre los ateos católicos españoles, que son muchos. Creyentes como Antonio Burgos en ABC: "Ni borracho me puedo yo alegrar como cristiano por una muerte. Aunque sea la muerte de un asqueroso moro asesino". Al que responden otros como Alfonso Rojo, con recochineo: "Yo también siento que a Bin Laden le dieran un balazo en el pecho y lo remataran con otro en la cabeza. Y lo siento, porque antes le tenían que haber pegado un tiro en las pelotas". En la emisora católica, COPE, esta mañana de jueves seguían preguntándose si es lícito "asesinar", por ejemplo, a los terroristas de ETA. Y respondían que no, claro, como si esto tuviera algo que ver con la muerte de Laden.

Segundo por la izquierda española, la más reaccionaria y puritana de Europa. Para ellos, la contradicción y falta de coherencia es el pan de cada día. ¿Merece Ben Laden más respeto que Gadafi? Al parecer, sí. Matar a hijos y nietos de Gadafi bombardeando una casa llena de mujeres y niños no les supone ninguna discusión moral. Que Ben Laden resulte muerto en una operación de las fuerzas especiales, sí. No reseñaré todo lo que se está diciendo estos días porque haría falta una enciclopedia. En EL MUNDO García Abadillo tiene dudas morales, y Carlos Fresneda dio la noticia con la siguiente frase: "El líder de Al Qaeda fue sorprendido a traición". Vaya, que según algunos los Seal deberían haber mandado un fax a Ben Laden, avisando, por si le pillaba mal ese día. En Público, su director Jesús Maraña compara la alegría popular con las manifestaciones de islamistas después de un atentado. Las manifestaciones espontaneas del pueblo ponen muy nerviosos a nuestros progresistas, que solo entienden la expresión del pueblo cuando está mediatizada por poderosos lobys, sindicatos o partidos. De la gente normal que sale a la calle no se fían un pelo. Ernesto Ekaizer o Escolar se lamentan por la falta de un proceso penal, acompañado -¿cómo no?- por secuestros con rehenes pidiendo su liberación y Ben Ladem sacando una fatwa tras otra que pida el exterminio de judíos, ateos y cristianos. Imagina lo que dirían si un comando de Al Qaeda toma una escuela como la de Beslán (370 muertos, de ellos 171 niños, y 200 desaparecidos) exigiendo la liberación de su líder. Como dice Sostres, están tristes, la muerte de Ben Laden fue "el día más triste en las sedes intelectuales y políticas de la izquierda española. Ayer fue el día más triste para toda esa extensa masa de gente que vive del odio y del rencor, del antiamericanismo como una superstición y de la judeofobia como un resentimiento atroz".

Se olvidan todos, convenientemente, de que estamos ante una acción de guerra, militar. Estamos frente a quienes han declarado la tercera guerra mundial, los islamistas que en su declaración de guerra el 23 de febrero de 1998 ordenan: «Todo musulmán que sea capaz de hacerlo tiene el deber personal de matar a los estadounidenses y a sus aliados, civiles y militares, en todo país en que esto sea posible». Se olvidan de que, por esa razón, las topas españolas actúan en Afganistán, Líbano y Libia. Puede parecer incomprensible desde el otro lado del Atlántico, pero es lo que hay, por eso EEUU lidera el mundo libre mientras Europa se pierde entre entre funcionarios, y cuando hay un problema, creamos una comisión que elija un grupo de trabajo que nombre un organismo consultivo... y esperamos a que USA nos saque las castañas del fuego.

Los tiempos cambian, y la parte más decadente del imperio, más. Habrás visto Jartum, la película con Chalton Heston haciendo de Gordon Pachá y Lawrence Olivier como el Mahdi. La historia cuenta parte de la reconquista de Sudán para la Corona Británica, entre 1886 y 1899, hasta que el Mahdi mata a Gordon Pachá. Lo que no se ve en la película es que a los pocos meses de morir el general Gordon, murió el Mahdi de muerte natural. Cuando llegó Lord Kitchener a Sudán se encontró con que el yihadista estaba muerto, lo que le llenó de impotencia y frustración. Bombardeó su tumba arrasando el culto que le rendían sus muyahidines (pese a que les había resultado un falso mahdi, uno más, como Ben Laden), hizo desenterrar su cuerpo y se hizo un tintero con su cráneo. El militar Horatio Kitchener llegó a ser muy querido por los indígenas, a los que favoreció con numerosas obras sociales, e incluso pusieron su nombre a una de las islas del Nilo, Isla Kitchener.

En 1921 un moro llamado Abd El Krim declaró el yihad contra España, potencia colonial del Rif. Abd El Krim fue educado en colegios españoles y estudió leyes en la prestigiosa Universidad de Salamanca. Trabajó para la administración española en Melilla. Cuando se sublevó, desató una verdadera carnicería. Aquel tipo hacía defecar a sus muyahidines en barriles de agua, en los que posteriormente introducía mendrugos de pan. Esos corruscos convenientemente impregnados en heces eran el único alimento que daba a los soldados españoles prisioneros. Los españoles no pudieron matarlo; él mató a 15.000 españoles. Se entregó finalmente a los franceses, que lo pasearon por La Reunión y París huyendo finalmente a Egipto, donde fue acogido como un héroe, y hasta el rey de Marruecos, Mohammed V, le ofreció regresar con honores a su tierra, cosa que rechazó para vivir plácidamente el resto de sus días.

En Reino Unido Gordón Pachá y Horatio Kitchener son héroes. En España, uno de los partidos aliados del gobierno, ERC, presentó en 2008 una proposición no de ley en el Congreso instando al gobierno a pedir perdón, a reconocer el uso de gas mostaza en la guerra contra Abd El Krim y a indemnizar económicamente a los actuales habitantes del Rif. Algo así como si saliera Barak Obama en la tele pidiendo perdón a Ben Laden por haberle hecho pupita.

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