
Se cumple el sexto aniversario del 11-M y tenemos a tres compatriotas secuestrados en Mali, por los que Al Qaeda podría estar exigiendo la liberación de salafistas encarcelados en Mauritania. En
palabras del presidente Aznar a propósito del 11-M: «
está claro que el terrorismo islamista ha decidido emprender una ofensiva en toda regla para imponer su tiranía opresiva».
«Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos»Han pasado seis años y no dejan de renovarse incógnitas que parecen más allá de la razón. En eso consiste el terrorismo, una sinrazón difícilmente comprensible. Incógnitas e impotencias, derivadas éstas últimas de que el sistema judicial tiene sus límites, evidentemente, como pueda ser la muerte del acusado. La impotencia ante el
hecho biológico se ve a menudo en casos judiciales que, independientemente del fondo, no pueden sustituir la labor de los historiadores, aunque tampoco sean cuestiones de mero «
interés histórico en el asunto». Por ejemplo, la instrucción del juez Baltasar Garzón imputando a muertos de siglos pasados (los generales Mola, 1887-1937, Queipo de Llano, 1875-1951, Franco, 1892-1975) es un caso paradigmático en el que muchos pueden sentir injusticia. Muy parecido a Garzón es Federico Jiménez Losantos cuando, explotando ese sentimiento de injusticia, quiere
absolver a los siete suicidas de Leganés (Sarhane Ben Abdelmajid Fakhet, alias
El Tunecino, Jamal Ahmidan, alias
El Chino, Mohamed Oulad Akcha, Rachid Oulad Akcha, Abdennabi Kounjaa, Asrih Rifaat Anouar y Allekema Lamari) y como afirma su inocencia,
pide la liberación de los condenados. Ambos ejemplos, lanzadas a moro muerto, uno la mete y otro la saca.
Hay otro tipo de dudas que no son espectáculo ni ocupan horas de
prime time, que sí tienen respuesta. Despejarlas o no será cuestión de tiempo, y de que los servicios públicos no cejen en su empeño. Entre ellas, las de algunos terroristas apenas entrevistos y que tienen mucho que ver con lo ocurrido aquella mañana,
un jueves como éste.
Amer Azizi, el tercer hombreAmer Azizi, alias
Othman Al Andalusi, del que tenemos una brumosa referencia en octubre de 2009, cuando se halló el pasaporte de su esposa, Raquel Burgos García, en Pakistán. Según
Fernando Reinares, la noche del 30 de noviembre al 1 de diciembre de 2005, un misil de la CIA acabó con su vida en Waziristán del Norte, pero otras fuentes apuntan que habría podido huir con su esposa hacia Kanigoram, la segunda ciudad de Waziristán del Sur, a diez kilómetros de Sherwangi Tor. Nada más. Y eso nos gustaría, más, porque Amer Azizi era el enlace de los distintos grupos islamistas en Europa que, a principios de 2003, aprobó los planes de
El Tunecino y le dijo que podía contar con el apoyo de Al Qaeda pero sin la participación del Grupo Islámico de Combatientes Marroquíes.
Azizi participó en el mitin de Tarragona, 16 de julio 2001, con Mohamed Atta (piloto del 11-S), Ramzi Bin Al Shibh (coordinador del 11-S), Mohamed Belfatmi y el organizador de la reunión, Driss Chebli (al que Azizi traspasó el Volkswagen Golf azul hallado junto al piso de Leganés, utilizado por Sherhane
El Tunecino para el 11-M, condenado en España a seis años como miembro de la célula de Abu Dahdah, y libre como un pájaro desde el 7 de abril de 2006). Amer Azizi era el superior jerárquico de
El Tunecino y de Driss Chebli, a las órdenes de Mustafa Setmarian y Ben Ladem. Tras las detenciones de la operación Dátil,
noviembre de 2001 a enero de 2002, vendió su coche a Driss Chebli, encargó la dirección de la célula de Madrid a
El Tunecino y huyó de España disfrazado de mujer, probablemente a Irán. Tiene orden de busca y captura desde su procesamiento en 2003 junto a Ben Ladem y otros 33 miembros de Al Qaeda. Sus huellas estaban en la casa de Morata de Tajuña, y se encontró la agenda de Jamal Zougam con su número. Era responsable de reclutar marroquíes en Madrid, y junto a Abu Dahdah enviaba muyahidines a Afganistán.
Amer Azizi es, en mi opinión, aquel «
tercer hombre» en la reunión de Tarragona, «
lugarteniente de Al Suri» (Mustafa Setmarian) y
«activador de la célula del 11-M» en 2003. Dicha activación de una célula durmiente y los preparativos del atentado fueron
denunciados un año antes de la matanza, el 12 de febrero de 2003 por la esposa de Mouhannad Almallah en una comisaría de Madrid.
¿Dónde está Setmarian?
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