La situación e intereses que llevaron a algunos países occidentales a declarar la guerra a Libia la resumí en anteriores entregas: Por qué estamos en guerra (siguiendo la pista del dinero), o Guerra por petróleo: petroleras en Libia. El interés de Francia y Reino Unido, marginados por Gadafi en la explotación petrolífera, es evidente, además de cuestiones domésticas como el comprensible afán de venganza británico o el batacazo electoral de Sarkozy. Todo lo contrario que España, Alemania e Italia, grandes beneficiarios del régimen de Gadafi, si bien Italia defiende sus intereses, como Alemania, mientras que España defiende lo que digan Sarkozy y Obama. España es el tercer socio comercial de Libia, con más de 3.000 millones, sólo por detrás de Alemania e Italia.
El espectáculo de la guerra televisiva también ha quedado claro. No insistiré en la catarata de mentiras, noticias falsas y manipulaciones que sufre el indefenso contribuyente. Lo que importa es la imagen, nada más, y el mejor ejemplo lo tenemos en la actuación de nuestro Ministerio de Defensa al margen del Ejército. Por esto anunciaron el envío del portaaviones Príncipe de Asturias, que no podía ir porque está reparando su sistema de radares, o de un submarino que tampoco podía ir al estar en otra cosa. Como denunció Carlos Carnicero, la ministra doña Carmen Chacón tiene su gabinete, en el Ministerio de Defensa, "dedicado a conseguir que ella sea la sucesora de Zapatero" y está desaparecida para todo lo que conlleve la palabra "guerra", concentrada en lo que hasta sus propios compañeros llaman el Trinque Party (Chacón, Miguel Barroso, José Miguel Contreras, Jaume Roures, etc).
Hasta hace 48 horas el bando aliado bombardeaba ciudades libias permitiendo una especie de marcha triunfal de los rebeldes, que avanzaban imparables bajo el paraguas de la aviación más poderosa del mundo. En el bando gubernamental, la situación era la contraria, atrincherados y sin poder aéreo. Así se tomaron, desde Bengasi, posiciones como la ciudad de Adjabiya, Brega, Ras Lanuf, y llegaron a las puertas de Sirte, donde la población resistió. Toda la zona petrolífera, con el 80% de las reservas, bajo control rebelde, hasta el punto que llegaron a firmar un contrato con Catar para su distribución. Pero hace 48 horas cesaron los ataques por aire e inmediatamente los rebeldes se retiraron en estampida hasta sus posiciones iniciales. Los únicos bombardeos actuales son sobre la capital, Trípoli, donde cada día suenan las sirenas, caen las bombas y salen a continuación sus habitantes para lanzar fuegos artificiales. ¿Qué ha pasado? ¿Ya no somos amigos de los rebeldes? El cese de los bombardeos aliados, de los aviones occidentales actuando como aviación de los rebeldes solo tiene una lectura: correctivo de USA a los rebeldes y Al Qaeda, y la toma de las riendas por la OTAN para acabar con los ardores guerreros de franceses y británicos.
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Sherlock, elemental
Hace 19 horas







