
Vuelvo del Alto Palancia como Zaratustra cuando bajó de la montaña. O Buda en la higuera -como prefieran- pero sin raparme la cabeza (hay cosas que un viejo hippi no se puede permitir), y sin poner ese careto de Zetapé ante una aparición de Obama. Desde allí me enteré con dolor de que estaban arrasando la Vall D´Albaida, cabrones, y de que mi primo Pepe, que antes estaba en el paro, ahora está trabajando por el país. Total, que vengo hecho un salvaje, cuánto más chorradas llenan nuestro mundo de inútiles donde la foto es lo más importante, más asilvestrado me hallo.
Mientras esperamos que alguien se apiade y meta en un sanatorio a ese hombre, recordaba estos días un reportaje del semanario Alba, en la memoria porque lo perdí (mis disculpas, ni siquiera puedo citar al autor). Su título: Cuando la contracultura es de derechas.
Si preguntan por ahí o buscan en Internet la expresión "Crunchy con", en español, encontrarán toda una galería de postres y bollycaos más o menos crujientes. Pero no es eso. Crunchy con es una forma más elaborada del Conscious Capitalist, una especie de hippi conservador, y parte de un libro sin grandes pretensiones escrito por Rod Dreher: "Crunchy Cons: The New Conservative Counterculture and Its Return to Roots" (la nueva contracultura conservadora y su vuelta a las raíces). Un fenómeno que explota contra la presidencia de George W. Bush, cuando liberales extremos o acomodaticios, anarcoqué o neocon, encuentran frente a ellos los grandes valores del conservadurismo clásico; un combate irreconciliable en la propia derecha. Irreconciliable con los crunchies es la postura de socialistas y neocon, juntos como hermanos (véase la cumbre del milenio) a favor del aborto, la eutanasia y la pena de muerte. Por supuesto también contra toda la derecha estatalista (extrema derecha) y el socialismo, que son lo mismo, así como contra la izquierda más degenerada, dícese progresista. Tampoco es anarquismo... Porque, señoras y señores, es triste de pedí pero el Estado es necesario. Yo, como muchísima gente sin saberlo, me siento cómodo entre los crunchies, al igual que lo estará gran parte de la izquierda huérfana, el liberalismo de derecha o izquierda, el tradicionalismo no estatalista o una socialdemocracia ilustrada.
Rod Dreher mantuvo su propio blog, Beliefnet, hasta julio pasado. Ahora se le puede encontrar en BQO, Big Questions Online, donde hace lo que más le gusta, que es lanzar preguntas y desencadenar debates. Se puede consultar National Review, con sus archivos de 2001 a 2010. Lo que hay se redacta en inglés. Nada en catalán, muy poco en francés y menos aún en italiano. Desconozco otros idiomas como para opinar. En español, pequeñas referencias a los crunchies o hippies conservadores o ecocón.






