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miércoles, 3 de diciembre de 2008

Madrid, Londres, Bali, Casablanca


Madrid, Londres, Bali, Casablanca… Así empezaba su relato de los hechos la presidenta de la Comunidad de Madrid en los micrófonos de COPE, ante un Federico Jiménez Losantos en éxtasis cual si de una aparición mariana se tratara (algo no me cuadra en la comparación, y no es por la Virgen). El locutor de La Mañana, el 28N, pasaba rápidamente a la crisis del mercado o a un supuesto liberticidio, pero doña Esperanza tenía ganas de hablar sobre «terrorismo internacional o islamismo». Nunca es tarde si la dicha es buena: Aguirre ha puesto el broche final a todas las especulaciones conspiracionistas que España venía sufriendo desde hace 4 años.

"Desde Madrid, Londres, Bali, Casablanca… Todos sabemos de qué estamos hablando. Yo, que no creo para nada en la Alianza de Civilizaciones, sino en la alianza de los países civilizados, pienso que lo que tenemos que hacer es estar muy fuertes, ideológicamente fuertes, los occidentales, los que creemos en la libertad y en la sociedad abierta, frente a los que no creen en la libertad, ni en la sociedad abierta. Todo lo contrario, quieren hacer la guerra al infiel y a todo el que no cree como él, pues merece la muerte; y ellos ganarán el paraíso si matan a suficientes infieles".
-Esperanza Aguirre


I.-Similitudes Bombay-Madrid

Elecciones, el mejor momento.

Nueva Delhi ha elegido un nuevo Parlamento regional el sábado 29, a tres días del atentado (como en Madrid). Unos 10 millones y medio de votantes estuvieron mediatizados por los trágicos ataques. 52.000 agentes de policía y 10.993 colegios electorales. De momento no hay constancia de que nadie grite por la calle ¿quién ha sido? o ¡queremos saber!.

Drogas y terrorismo.

Hizbollah en el Líbano; el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) en Turquía, Irak o Irán; Kosovo, en los Balcanes Occidentales; o las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) son centros de tráfico de drogas y terrorismo. En el caso de Bombay, la financiación para tan compleja —y cara— operación puede tener su origen en Afganistán, con esa incierta frontera que les separa de Pakistán y el papel de los servicios secretos pakistaníes (ISI) que parecen ser un estado dentro del Estado con fuertes lazos yihadistas.

Afganistán produce más del 90% del opio mundial, siendo el 50% del PIB. En todos los países del mundo, ejércitos de yonquis se chutan heroína afgana. En 2007 se incrementó la producción un 34% respecto al año anterior y un 50% respecto a 2005, pasando al 93% de la total mundial. Las 193.000 hectáreas con adormidera afgana (en 2007) superan las plantaciones de coca en Colombia, Perú y Bolivia juntas.

Los atentados de Madrid fueron financiados principalmente mediante el tráfico de drogas. Jamal Ahmidan, alias El Chino, era mayorista y entre sus cometidos estuvo conseguir la Goma 2 mediante el contacto de Rafá Zouhier con Trashorras, ambos metidos también en el tráfico de estupefacientes. El 26 de marzo de 2004, la policía española encontró 59.254 gramos de hachís y 125.800 pastillas de éxtasis (unos 30 kilos) en el registro del domicilio de los primos de El Chino, Hamid e Hicham Ahmidan, lo que suponía un millón y medio de euros. A estos grandes traficantes y asesinos se le dio por algunos medios sensacionalistas el pasmoso apodo de pelanas. Leyendo sus panfletos o escuchando a sus propagandistas daba la impresión de que hablaban de unos chavales, unos moritos, que menudean con hachís para fumar gratis, al modo en que algunos regionalistas trataban a los terroristas de la kale borroka. Pero el caso es que en todas las operaciones contra islamistas en España está presente el tráfico de drogas: Sello, Tigris, Astra, etc.

Búsqueda del impacto mediático internacional

Si cualquier ataque en pleno corazón de Europa tiene relevancia internacional, en un país tan castigado como India es necesario añadir hoteles de alto standing frecuentados por occidentales, o el Chabad House, frecuentado especialmente por israelíes. Pese a todo, la marca islamista se deja ver en la matanza indiscriminada de civiles, que los terroristas pensaban llevar hasta las 5.000 víctimas.

Caos informativo

Si alguien tuvo el interés de seguir en directo el desarrollo de los hechos vería hasta que punto el caos informativo no solo es inevitable, sino algo buscado por los propios terroristas. Ahmal Amin, el único detenido, admite según la policía su pertenencia a Lashkar-e-Toiba, islamistas que dicen luchar además por la independencia de Cachemira. Sin que ello sea necesariamente una contradicción, el atentado fue reivindicado al poco de comenzar los ataques, el miércoles, por Deccan Mujahidin, grupo hasta hoy desconocido, en la línea habitual de crear organizaciones ad hoc en el entorno ideológico de Al Qaeda. A todo ello debe sumarse la posible implicación de Indian Muyahidin y otros grupos, responsables de atentados en Nueva Delhi, Jaipur, Ahmedabad o Bangalore.

Sin hombres-bomba pero en misión suicida

Hoy sabemos que al menos 11 terroristas participaron en Bombay, de ellos han muerto 10 resistiendo contra la policía y contra los Gatos Negros, el grupo de élite que asaltó los hoteles. Los muertos totales son como mínimo 183. Como en tantísimos otros ataques, los yihadistas no hacen del suicidio un objetivo en sí mismo: ¿por qué deberían? Si pueden seguir matando aguantarán lo posible hasta escapar o ser abatidos. Es el caso de Madrid y Bombay. No había ninguna necesidad de inmolarse cuando el objetivo era asesinar a unas cinco mil personas y crear objetivamente un nuevo 11S; lo mismo puede decirse de la célula 11M, que no habiendo alcanzado sus objetivos máximos (explosiones en la misma Atocha), siguieron con la frustrada operación del AVE el 2 de abril y terminaron por morir luchando en Leganés al día siguiente.

En los atentados de Bombay del 12 de Marzo de 1993 tampoco hubo suicidas. Ni en los anteriores, la matanza en varias estaciones de tren de Bombay con siete bombas, el 11J de 2006.

II.-Diferencias con Madrid y salto cualitativo

Otra forma de Yijad

En Bombay se observa un alto nivel de profesionalidad para la guerrilla urbana y un material bélico que no se usó en Madrid. La explicación es sencilla: quienes atacan Madrid son una célula local, con recursos propios, mientras que los atacantes de Bombay llegan del exterior, en barco, y presumiblemente desde campos de entrenamiento militar gestionados por el entorno del yijad internacional. Ajmal Qasab, el único terrorista vivo y detenido, ha confesado que fue entrenado en un campo del grupo Lashkar-e-Taiba, en Pakistán.

Este tipo de células, que hace unos años eran imposibles, son ya un hecho dentro del panorama global terrorista. A imagen de las FARC u otros grupos desarrollados en el enfrentamiento paramilitar y amparados por el narcotráfico, los yijadistas han alcanzado niveles de profesionalidad gestados en Irak, Afganistán o Líbano donde demuestran que el tiempo de los hombres-bomba deja paso a una ofensiva de corte más militar que toma por objetivo legítimo a los civiles.

Potenciar conflictos regionales

Si Afganistán es el verdadero caballo de batalla contra el yijad, Pakistán sería el bastión que impide su desarrollo. Para los yijadistas es importantísimo aislar Pakistán de Occidente. En The Financial Times, el presidente de Pakistán, Asif Ali Zardari, alega que, en caso de confirmarse el origen pakistaní de los terroristas, serían «agentes no estatales» incontrolados, y previene contra las consecuencias catastróficas que tendría una guerra entre los dos países vecinos, potencias nucleares, pidiendo prudencia al primer ministro indio, Manmohan Singh.

George W. Bush, por su parte, ha enviado a la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, que llegará hoy miércoles a Nueva Delhi. El momento estratégico elegido por los terroristas es impecable: Bush como interino, pensando en su retiro a tierras tejanas, y Obama a más de un mes de poder tomar decisiones. Un conflicto ahora entre Pakistán e India significaría una gran batalla ganada contra la civilización a favor de la barbarie.

Responsabilidad y dimisiones

Shivraj Patil, ministro del Interior, comparece el sábado 29 ante el comité central del Partido del Congreso, presidido por Sonia Gandhi, responsabilizándose por lo ocurrido en Bombay. «Ha asumido la responsabilidad moral y ha decidido dimitir». El lunes 1 de diciembre, el jefe del Gobierno de la región de Maharashtra, Vilasrao Deshmukh, sigue el mismo camino diciendo que asume «la responsabilidad moral por los ataques terroristas» y por tanto «he ofrecido mi dimisión». El viceprimer ministro, R.R. Patil, que también dice sentirse «responsable», es la tercera dimisión porque «he escuchado a mi conciencia» y «he decidido volver a mi pueblo natal».

En Madrid la responsabilidad siempre fue del otro, pasando ese otro desde ETA a la Guardia Civil, la Policía Nacional, el CNI, Marruecos, Francia, Israel, la CIA o el sursuncorda, para terminar culpando de una forma u otra a la oposición política legítima. Y «quien diga lo contrario es un miserable». Nada excepcional. Casos similares se dieron cuando la catástrofe del Yak 42 o cuando el atentado en El Descanso. Dimisión es una palabra destinada a desaparecer del DRAE por falta de uso.

En India, el primer ministro Manmohan Singh convocó el domingo 30 una reunión con los líderes de los principales partidos para analizar la situación. En España, el Pacto Antiterrorista quedó roto en el mismo instante de la matanza. Con elecciones a la vista y el ganapán de la nobleza hispana en juego, no hay pactos que valgan ni suficientes muertos como para hacer efectiva la tan cacareada unidad de los demócratas.

Algo ha cambiado con Bombay.

(Leer más en Hispalibertas)
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