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| No es el Caribe, es Gaza |
Al tiempo que se contaban votos en una región española, diez
niños eran asesinados con bombas de racimo, a doce kilómetros de Damasco, en
Siria. No le importa a nadie, no hay judíos a quienes echar la culpa. Ese mismo
domingo los islamistas han hecho estallar dos coches bomba en una iglesia de
Nigeria, matando a 30 personas. Da igual, son cristianos, ni siquiera están en
el mapa. No son Gaza. No interesa a nadie porque es lo normal, allá donde hay
islam hay moros matándose entre ellos por un quítame allá ese Mahoma, y
asesinando a todos los demás porque sí. En Gaza hay una tregua, otra, y están
todos encantados de conocerse. Hamas feliz, el nuevo dictador egipcio, Mohamed
Morsi, contento, y el gobierno de Israel tranquilo. Ha sido una performance, un
espectáculo para los medios, un happening necesario para los medios de Hamas cada
vez que ven amenazada su tiranía en la Franja.
La primera foto de niño muerto que distribuyó la
organización terrorista Hamas fue en realidad la de una
víctima
en Siria. Pillados in fraganti procedieron a buscar otros, dando con el que
abrió todas las portadas del mundo: Mahmoud Sadallah, de cuatro añitos, para
que el primer ministro egipcio, Hisham Kandil, pudiera hacerse la foto durante
su visita a Gaza. Apenas unas horas se tardó en saber que el pequeño había sido
asesinado por un
misil
de la propia Hamas.