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miércoles, 25 de febrero de 2009

The Wire (la escucha)


Nadie se atreve a trazar una línea entre la Cultura con mayúsculas y la cultura popular. ¿Es el romance cultura pop? Los romances son poemas épicos fragmentados, al modo de una película en serie. Así, "El poema de Mio Cid," era cantado por juglares no sólo a los aristócratas sino, y esto es lo importante, hasta en la última plaza plebeya. Romances de ciego, en imágenes, ancestro del tebeo y cine, sucesos más o menos memorables contados por episodios que alcanzarían la mayoría de edad en el XIX con el folletín romántico de Alejandro Dumas, Victor Hugo, Stevenson, Salgari y la evolución realista en España de Pérez Galdós y sus 46 episodios en cinco series.

Slate Magazine es una revista de cultura y política creada por Michael Kinsley y servida por la Washington Post Company. Un gran ejemplo de lo que es el nuevo periodismo de Internet combinando atractivo, análisis y cultura popular, columnismo y blogs. Algunos temas recurrentes de Slate son la obamanía, liberalismo y el 11S, además de la CSI (Crimea Scene Investigation), o "no has oído una teoría de la conspiración hasta que hayas oído la teoría de la conspiración de Crimea".

The Wire (la escucha)

En septiembre de 2006 el editor jefe de Slate, Jacob Weisberg, publicaba un pequeño artículo explicando Por qué The Wire es la mejor serie TV. Por esas fechas veía la luz la 4ª y penúltima temporada, pero Slate insistiría en enero de 2007 con el estreno de la quinta.
"No other program has ever done anything remotely like what this one does, namely to portray the social, political, and economic life of an American city with the scope, observational precision, and moral vision of great literature". -J. Weisberg


Jacob Weisberg es jefe de redacción de Slate, donde se debaten las diversas formas de liberalismo, cultural y económico, autor del ensayo La Tragedia Bush. Crítico de la política americana, especialmente de la corriente libertariana (The End of Libertarianism), Weisberg es muy criticado a su vez por teóricos del libre mercado. De hecho, una forma de ver The Wire es a través de la reflexión que hace sobre el libre mercado, incluyendo una prueba práctica de lo que sería liberalizar el mercado de drogas legalizándolas.
Es verdad que la situación del lumpen europeo y español no es asimilable al americano, aunque las similitudes son inquietantes. Lo que en Baltimore son mafias negratas aquí se puede ver cada día en versión africana o la más indígena jamematen, con idénticas montañas de dinero, absoluto desprecio por la vida (ajena) y en lugar del todoterreno una fragoneta de malacatones disimulando. Todo combinado con terribles tragedias personales que son el único destino para la drogadicción, y fenómenos intercambiables como el evangelismo y sus juguetes rotos que terminan supuestamente "encontrando a Jesús".
"Over the last 25 years, we’ve misconstrued unencumbered capitalism for a social and political framework. We believe profit itself justifies anything. That’s our economic policy, that’s our political policy". -David Simon, creador de The Wire


Way Down in the Hole.

The Wire en su primera temporada presenta un grupo de policías outsider, que lo son precisamente por su amor a lo que llaman "trabajo policial", justo lo contrario que interesa a los políticos. Intentan infiltrar la organización de la droga en West Baltimore, "el barrio más peligroso en una de las ciudades más peligrosas". No hay blanco y negro, cada situación y personaje está llena de matices que irán desarrollándose durante cinco años. En sucesivas entregas tomarán protagonismo los trabajadores y sindicatos, financieros, constructores, políticos y finalmente el periodismo. El cuarto año centra la lupa en el sistema educativo, mostrando esa visión algo fatalista que desmenuza sin piedad todo un sistema, así como la forma en que buenas intenciones políticas terminan estrellándose con la realidad.
"Esto no es una guerra contra la droga. Las guerras se ganan o se pierden". -The Wire


La temporada final de The Wire es un repaso de todo lo anterior desde el punto de vista periodístico. David Simon, alma mater del proyecto, pasó 13 años trabajando en el Baltimore Sun. En una entrevista con Maureen Ryan para el Chicago Tribune, Simon explica sus experiencias y critica el periodismo mercenario de beneficio inmediato, el protagonismo de ciertos opinadores y la búsqueda de historias impactantes entrando en puro amarillismo. Cuando Ryan pregunta sobre las buenas intenciones y si es posible un cambio positivo, la respuesta de David Simon es categórica: No. La gente mejora por sí misma, pero esperar algo bueno de las instituciones, en éste país y estos tiempos... No.
Y si alguien se pregunta por qué las series españolas están a la bajura de su lamentable cine, aquí tiene la respuesta: no se trata del trabajo de actores o esa manía por iluminar hasta el cuarto oscuro, ni mucho menos una cuestión de presupuesto (las subvenciones asesinaron el arte). Es que no se puede tratar a todo un país como subnormales profundos.

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