Seguir una serie cada lunes está bien, pero el verdadero placer seriéfilo se encuentra en preparar palomitas, sofá con manta (compañía opcional) y tener en el disco duro de tu reproductor una obra completa. Lo del yonki de series es una profesión de riesgo, uno empieza viendo Sexo en Nueva York o Anatomía de Grey, y termina comentando la filmografía de Meg Ryan. El horror. En el homo hispanicus causan el mismo efecto que rociar a un vampiro con agua bendita. Pero cuando encuentras algo potable y, además, tienes un formato fin de semana -digamos seis episodios de una hora- no puedes fallar. Esta semana, The Fades.
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jueves, 24 de noviembre de 2011
The Fades, una pequeña joya
Seguir una serie cada lunes está bien, pero el verdadero placer seriéfilo se encuentra en preparar palomitas, sofá con manta (compañía opcional) y tener en el disco duro de tu reproductor una obra completa. Lo del yonki de series es una profesión de riesgo, uno empieza viendo Sexo en Nueva York o Anatomía de Grey, y termina comentando la filmografía de Meg Ryan. El horror. En el homo hispanicus causan el mismo efecto que rociar a un vampiro con agua bendita. Pero cuando encuentras algo potable y, además, tienes un formato fin de semana -digamos seis episodios de una hora- no puedes fallar. Esta semana, The Fades.
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