viernes, 19 de agosto de 2011

Aclaraciones, quién es digno de vivir o puede ser sacrificado

La visita apostólica del representante de Cristo en la Tierra y de millones de jóvenes acarrea un sinfín de interpretaciones que deben ser aclaradas. La primera y principal, que el Papa, en nombre de Jesús, habla a cada persona individualmente. Cada cual hace pues su interpretación: «Deja un pequeño margen para la reflexión, margen para el silencio», aconsejaba el obispo de Hipona, algo que se lleva mal con el ruido mediático: «Entra dentro de ti mismo y deja atrás el ruido y la confusión. Bucea en tu intimidad y trata de encontrar ese dulce rincón escondido del alma donde puedes verte libre de ruidos y argumentos, donde no necesitas entablar disputas sin término contigo mismo para salirte siempre son la tuya», seguía San Agustín. En definitiva, el Papa pide introspección, meditación, que paremos un momento la máquina para escucharnos: «Escucha la voz de la verdad en silencio, para que puedas entenderla. Entra en ti mismo. Examínate, júzgate. Espero que demuestres categoría suficiente como para no engañarte a ti mismo».

La prensa, ante un acontecimiento tan descomunal, se anima no solo a interpretar gestos y palabras sino incluso a hacer su propia exégesis, más bien hermenéutica intentando desvelar supuestos mensajes ocultos. Por ejemplo: en Público Jesus Bastante habla del «Duro alegato de Benedicto XVI contra el aborto y la eutanasia». ¿Contra el aborto y la eutanasia? Como Público no facilita las palabras exactas sus lectores no pueden juzgar.
«Sí, hay muchos que, creyéndose dioses, piensan no tener necesidad de más raíces ni cimientos que ellos mismos. Desearían decidir por sí solos lo que es verdad o no, lo que es bueno o malo, lo justo o lo injusto; decidir quién es digno de vivir o puede ser sacrificado en aras de otras preferencias; dar en cada instante un paso al azar, sin rumbo fijo, dejándose llevar por el impulso de cada momento. Estas tentaciones siempre están al acecho. Es importante no sucumbir a ellas, porque, en realidad, conducen a algo tan evanescente como una existencia sin horizontes, una libertad sin Dios».

Al hablar de quienes deciden "lo justo o lo injusto", "quién es digno de vivir o puede ser sacrificado en aras de otras preferencias"... ¿se refiere a las guerras? Es el mismo Papa que critica duramente la invasión de Libia, sucesor del que envió un emisario personal a George W. Bush para avisar de que invadir Irak estaba mal (traducido de la finezza vaticana: voy a poner al mundo en tu contra). Habla de esos que declaran "guerras legales", o de los favorables a la pena de muerte, habla de los terroristas tanto como de los abortistas y los que están a favor del homicidio por compasión. Todos ellos "desearían decidir por sí solos lo que es verdad o no, lo que es bueno o malo, lo justo o lo injusto", y todos deciden "quién es digno de vivir o puede ser sacrificado".


Un ataque a... El Biopoder, concepto que acuñó el filósofo Michel Foucault, que describe a los estados modernos cuando tratan de "explotar numerosas y diversas técnicas para subyugar los cuerpos y controlar la población". Una reflexión que, más allá de Foucault, Benedicto lanza al interior de nuestras conciencias de forma individual.

El Mundo es más creativo: El Papa arremete contra los ateos 'que se creen dioses'.
Infinidad de periódicos digitales interpretan lo mismo: El Papa critica a los ateos 'que se creen dioses'. Sin embargo las palabras del Papa son bastante claras: "Estas tentaciones siempre están al acecho. Es importante no sucumbir a ellas", lo que se dirige al interior de cada cual, una vez más, a creyentes y no creyentes: "Entra en ti mismo. Examínate, júzgate". Una "crítica" a los propios cristianos que puedan sucumbir a estas tentaciones, y a quien quiera escucharle, que tiene poco que ver con una arremetida.

En El País titulan: Benedicto XVI lanza un mensaje contra el aborto y la eutanasia, y recoge en un recuadro algunas frases que no han merecido titular. Por ejemplo, el ataque -este sí- contra el capitalismo salvaje y el liberalismo deshumanizado: "la economía no se puede medir por la regla del máximo beneficio... la crisis económica actual es también una crisis de ética, sin ella la economía no puede funcionar. El hombre tiene que ser el centro de la economía y no al revés".

‘El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado’, dijo Nuestro Señor hace ya 2.000 años hablando del trabajo y la ley. El Papa viene a recordarlo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Evite insultos, guarde las mínimas normas de etiqueta y respeto a los demás sin por ello restringir las críticas por duras que sean. No se permite el spam, las técnicas troll ni la suplantación de nick.
Lo otro, las opiniones: cada cual es responsable de las suyas.

Archivo del blog

Datos personales