La visita apostólica del representante de Cristo en la Tierra y de millones de jóvenes acarrea un sinfín de interpretaciones que deben ser aclaradas. La primera y principal, que el Papa, en nombre de Jesús, habla a cada persona individualmente. Cada cual hace pues su interpretación: «Deja un pequeño margen para la reflexión, margen para el silencio», aconsejaba el obispo de Hipona, algo que se lleva mal con el ruido mediático: «Entra dentro de ti mismo y deja atrás el ruido y la confusión. Bucea en tu intimidad y trata de encontrar ese dulce rincón escondido del alma donde puedes verte libre de ruidos y argumentos, donde no necesitas entablar disputas sin término contigo mismo para salirte siempre son la tuya», seguía San Agustín. En definitiva, el Papa pide introspección, meditación, que paremos un momento la máquina para escucharnos: «Escucha la voz de la verdad en silencio, para que puedas entenderla. Entra en ti mismo. Examínate, júzgate. Espero que demuestres categoría suficiente como para no engañarte a ti mismo».
Sherlock, elemental
Hace 19 horas




