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martes, 23 de diciembre de 2008

Los cuentos chinos de Luis del Pino -3

Seguimos con los misterios de El Chino:

1)Reconocimientos fotográficos y personales.

Donde el “investigador” de Jiménez Losantos en LD y COPE no ve lo que todo el mundo:
a) Luis del Pino omite las decenas de testimonios que identifican a Jamal Ahmidan como "El Chino", y concede gran importancia a la de Fouad El Morabit, por ejemplo, que en su declaración en el Juicio por el 11-M, niega haber conocido a Jamal Ahmidan hasta después de los atentados. La Sentencia de la AN, sin embargo, considera probado justo lo contrario: que Morabit conocía a Jamal muy bien.
También cita que, al parecer, en sus primeras declaraciones, Suárez Trashorras no le cita ni por su nombre, ni por el apodo de "El Chino", e insiste en que le puso el sobrenombre de Mowgly. Lo cierto es que es absolutamente normal que entre delincuentes no se intercambien tarjetas de visita en sus primeros tratos. Sin embargo, el ex-minero no negó, durante el Juicio, su relación con “El Chino”, ni que éste fuera la persona que se identificaba en las fotografías.
b)Respecto a la descripción que Trashorras hizo de “El Chino”, Del Pino miente cuando dice que las fotografías descartan que se trate de la misma persona. Además de que todo el mundo las ha reconocido, basta ampliarlas y fijarse bien, pese a su mala calidad, para apreciar las cicatrices de que habla Suárez Trashorras.
Hamid Ahmidan, según Del Pino, negó en unas declaraciones preliminares que se conociera a Jamal como “El Chino”. Decenas de otros testigos, y el propio Hamid en todas sus declaraciones posteriores, confirmaron que se le daba el apodo. Del Pino es el único que le da importancia a esa declaración preliminar, hecha quizás para ganar tiempo o tal vez para marcar distancias con la banda. (hay otra posibilidad: la de que no se hubiese enterado: ¿alguien sabe si le llamaban Hamid Ahmidan “El Sordo”?

2)El locutorio de Zougham y los teléfonos:
a) Usando los datos de las llamadas telefónicas que realizó Jamal Ahmidan el 5 de Marzo de 2004, Luis del Pino cree poder demostrar que “El Chino” desconfiaba de Zougham (lo que para él es incompatible con la pertenencia a la misma banda de terroristas), y que la Policía trató de ocultarlo. La “prueba” estaría en que Jamal consultó, mientras estaba en el BTS correspondiente a esa zona, el saldo de algunas tarjetas de móviles. Pero, ni sabemos con seguridad que Jamal visitase el locutorio, ni sabemos si estaba atendiendo el propio Zougham, ni todas las tarjetas consultadas eran recién compradas, Y hay muchos ejemplos de consultas de saldo realizadas por los islamistas con otras tarjetas; a veces hay varias llamadas con la misma tarjeta y pocos minutos de diferencia, lo que indica que tales llamadas pueden tener otra función.
Siguiendo con los teléfonos, Luis del Pino considera tres de los números asignados a “El Chino” como dudosos, uno de ellos por no haber sido incluido en los primeros informes, y dos ser usados, en alguna ocasión, por otros árabes del comando (los hermanos Oulad Achka y Abdenabi Kounjaa, respectivamente). Pero los datos que hacen sospechosos estos teléfonos a los ojos de Luis del Pino se encuentran, todos, en el Auto de Procesamiento. Los investigadores los han valorado, conjuntamente con otras informaciones que figuran en el propio Auto, y sin duda otras que desconocemos, y han llegado a la conclusión de que las tres tarjetas fueron usadas preferentemente por Jamal Ahmidan.
El punto estrella es el intento de utilizar los listados de posicionamientos de los teléfonos de Jamal Ahmidan (en este caso, el 665040605 y el 652286979), para tratar de reconstruir sus actividades durante los últimos días antes de los atentados, sobre todo el viaje a Asturias. Pero lo cierto es que dicha reconstrucción sólo se puede hacer a grandes rasgos. El sistema BTS no detecta la localización exacta del aparato en cada momento. El terminal se registra a través de la celda que le proporciona mejor calidad, y menores interferencias, generalmente la que está más próxima, pero no siempre. Incluso sin cambiar de posición, un móvil puede cambiar de celda de cobertura, por ejemplo porque la celda “A” haya perdido calidad, o haya más interferencias, momento en que el terminal intentará el paso a una célula adyacente “B”. Si el terminal es apagado o se sale del área de cobertura de la red, la información no desaparece de forma inmediata, sino que queda registrado durante un tiempo la última celda en la que ha estado el móvil. En resumen, los cálculos de Luis del Pino sobre el tiempo empleado por “El Chino” en los tramos del viaje, no valen de nada.
También aparecen entre los datos de lecturas de las tarjetas, dos lecturas muy distanciadas (Leganés y Ciudad Real) con una separación tan sólo de nueve minutos, lo que hace sospechar a los conspiracionistas que hay algo fraudulento en el informe. La UCIE, el 28 –06- 2004 enviaba un escrito a José Domingo Río, jefe de seguridad de Amena, quien comprobó que existía un error de cruce de datos en los sistemas: donde decía Ciudad Real debía decir Parla, y en lugar de Leganés, Fuenlabrada. Los conspiracionistas han tildado a Río de traidor, como siempre, pero tenemos que preguntarnos cómo puede ser que unos conspiradores falsifiquen un informe de manera tan chapucera que se deslice un error de tal calibre, y que, al descubrirlo ellos mismos, en lugar de corregirlo a la chita callando, lo publiquen en el Auto de Procesamiento.
b) Sorprende a Del Pino que el teléfono 665040605 dejara de recibir llamadas bruscamente a partir del 4 de marzo de 2004 siendo un teléfono con una red de contactos bastante extensa. En realidad, la redacción del Auto no permite asegurar que el cese de llamadas recibidas haya sido tan brusco, pues se habla de: “El periodo ..de la que nos consta tráfico ... entre el 3 de enero al 4 de marzo de 2004.” Puede haber habido otras llamadas después del 4 de marzo que no se hayan comunicado al juzgado,(de comunicaciones publicitarias, mensajes automáticos, etc). Se sabe que las instrucciones de seguridad que reciben los terroristas desde su periodo básico de instrucción incluyen recomendaciones de que cambien con frecuencia de teléfono móvil, para no ser detectados. La manera de comunicar el nuevo número a las personas a los que interesa no ofrece dificultades: por ejemplo, desde una dirección de correo segura. O, sabiendo el día que se va a hacer el cambio (por ejemplo, el día 1 del mes), los terroristas saben que a partir de esa fecha las llamadas las van a recibir desde un nuevo número, que registran como aquel al que tienen que llamar... Y muchas más.
Para poner de manifiesto el doble rasero y la doblez de Del Pino, hay que recordar que uno de los “Enigmas de Luis Del Pino” estaba construido sobre la base de que una de las tarjetas activadas en Morata había recibido un mensaje tras su destrucción. En realidad, se trataba de un mensaje automático, que el Centro de Mensajes había registrado, así que el teléfono no lo había recibido, pero lo curioso es que Del Pino aseguraba entonces que la destrucción de una tarjeta debería hacer cesar completamente su tráfico de llamadas, mientras que ahora no hay ningún motivo razonable que el 665040605 no reciba llamadas.

3)Filiación de Jamal Ahmidán: donde lo breve no quita lo interesante, y Luis Del Pino se corona.
a) Los conspiracionistas han asegurado también que hay dudas en la propia filiación de Jamal Ahmidan. Pero no es cierto. La Carte D'Identité du Maroc y el Boletín de la Penitenciaría Marroquí cumplen perfectamente esa función, y sin duda en Marruecos (Policía marroquí, las Autoridades penitenciarias, las Autoridades locales de la ciudad donde Jamal nació y vivió, el Gobierno marroquí) se le expedieron oficialmente otros muchos documentos que no nos han llegado, pero podrían localizarse si hiciese falta. Aparte, su familia, desde la madre y el padre, hasta su mujer e hijo, por no hablar de la docena larga de hermanos que tenía, y multitud de amigos y colegas atestiguaron su verdadero nombre.
Es cierto que en el Sumario tenemos variantes ortográficas del apellido de Jamal (Ahmidan, Hamidan, Ahmdan, Ajmdan, Ahmudan, Hamadi...) pero ello se debe a la dificultad de los funcionarios españoles para aclararse con los nombres árabes y a la propia malicia de “El Chino”, que se vanagloriaba de dar apellidos distintos cada vez que era detenido.
Luis del Pino insiste también en que la vida personal de “El Chino” es demasiado desconocida, para ser uno de los responsables del mayor atentado terrorista sufrido en España. Pero no es cierto. En realidad sabemos mucho de Jamal Ahmidan. Sabemos mucho más que de la mayoría de los etarras o de los delincuentes comunes juzgados y condenados en este país. Pensemos en lo que sabemos de la vida personal del etarra “Thierry”, o de “El Solitario”.
b)En una de las más gloriosas meteduras de pata de Del Pino, en “Un cerebro llamado Jamal Ahmidan (VII): El pasaporte belga”, nuestro héroe denunciaba que “El Chino” tenía DOS pasaportes:“El número del pasaporte...es el EB 988543. ...Y aquí viene lo curioso: el número de pasaporte que figura en las multas de Burgos es el 02274143-22” sin darse cuenta que uno de los números, el primero, es el del pasaporte, y el segundo es el del Número de Identificación de Extranjero (NIE) que, como el DNI español, debe figurar también en el pasaporte.

4)Hallazgos en el piso de la calle Vilalobos.
Ya hemos hablado de alguna de las trapacerías que hace Del Pino en relación con este piso. Vamos a comentar ahora algunas nuevas...
a) Luis del Pino insinúa que fue “providencial” que se encontrase el piso de la calle Villalobos, pero nada más allá de la realidad. Dicen que Zouhier había comentado a su “controlador” que conocía a un árabe que vendía explosivos. Han pasado seis días tras loa peores atentados sufridos en España. ¿No es lógico que salga el tema? Y no es que el hecho de que fuera grabada haya una circunstancia clave para la credibilidad de la misma ante el juez. Cuando se produce la declaración de Victor ante el juez ya se ha comprobado que la mujer e hijo de Jamal Ahmidan vivía allí, que "El Chino" también había vivido allí, y hay montones de testigos que lo han corroborado. Con, o sin grabaciones, el juez le hubiera dado crédito.
Los conspiracionistas dicen poder demostrar que Jamal Ahmidan lo alquiló, y vivió en él (como supuestamente se podría demostrar por accesos a Internet) mientras la “Versión Oficial” afirma que estuvo preso en Tetuán.
i)Libertad Digital cita un contrato de alquiler que viene firmado por Said Tlidni. Este nombre fue a veces usado por Jamal Ahmidan, pero corresponde a una persona real, así que pudo ser el propio Tlidni quien alquilase el piso en nombre de Jamal, o alguien de la banda que también hubiese “comprado” a Said el derecho a usar su nombre.
No existe nadie que haya declarado ver a Jamal, ni en Madrid ni en España, durante el tiempo que estuvo preso en Marruecos. Al contrario, durante el juicio se escucharon múltiples testimonios de que Jamal estaba en Marruecos en esas fechas, y nadie lo negó. Mustafá, el hermano de Jamal, declaró que vivió en ese piso, en ocasiones sólo, en ocasiones acompañado de algún amigo árabe durante el tiempo en que Jamal estuvo en la cárcel.
ii) La prueba de fuego de Luios del Pino son unas cookies fechadas de Enero a Abril de 2003, que empiezan por jamalhmidan. Pero las cookies llevan el nombre de usuario con el que se ha configurado el PC, no el nombre de quien ha abierto ese día la sesión. Luis del Pino, para salvar esta objeción, dijo que el ordenador había sido configurado en 2003, puesto que ningún archivo tenía fecha anterior. Mentira: cualquiera puede comprobar (en su propio ordenador, incluso) que, aunque se formatee completamente el disco duro, miles de archivos de instalación tienen fecha anterior al formateo.
Y otro de los argumentos es la escasez de documentos, pruebas, y declaraciones de vecinos de ese domicilio, en contraste con la casa de Morata, Virgen del Coro, o Leganés, por ejemplo. La explicación es el intento, testimoniado por su esposa y sus hermanos, de mantener a su mujer e hijo lejos de la delincuencia: no guardaba pistolas a la vista de su mujer, no llamaba a sus cómplices delante de ella, mantenía reuniones en otros sitios, montaron los explosivos en otro lugar...
5) Las declaraciones de su mujer: Dado que los conspiracionistas niegan la existencia de la figura de “El Chino”, no les queda más remedio que sugerir que su esposa no es su esposa; de lo contrario deben imaginarla entregada a orgiásticas prácticas...
a) Luis del Pino trata de presentarla, en varios de sus hilos, como colaboradora de la Policía; por ejemplo, cuenta que Rosa facilitó las llaves para el registro del piso de la C/ Villalobos 51, y posteriormente "presta declaración de forma libre y voluntaria" ante el juez Del Olmo, contribuyendo a crear la imagen de "El Chino". Según la Ley de Enjuiciamiento Criminal es aconsejable, siempre que sea posible, practicar el registro en presencia del dueño de la casa, y con su autorización, aunque se disponga de una orden de registro, como en este caso. Dado que el juez había autorizado el registro, ¿qué otra cosa podía hacer Rosa, sino colaborar con la policía? Máxime siendo inocente
También hace referencia Del Pino a supuestas contradicciones entre las declaraciones de la mujer de "El Chino", y las de Mustafá Ahmidán. La primera discrepancia, el cese de convivencia de Rosa con Jamal en 1995 (según Del Pino), no lo es tal, pues lo que la joven declaró es que tras 1995 había mantenido una relación con Jamal “intermitente…varias veces, pero la última vez, sobre el año 2000 o por ahí”. Y otra discrepancia consiste en que Rosa declaró que la casa de Villalobos fue alquilada por Mustafá en 1994, mientras que Mustafá declaró (ante el juez Del Olmo) que hasta 2000 no llegó a España. Pudiera ser que no hubiera contradicción, que Mustafá haya venido a España durante dos o más periodos de su vida, o que Mustafá Ahmidán haya alquilado (es decir, pagado, puesto él el dinero) la vivienda, aunque no estuviese físicamente en España, e incluso la casa no fuese a su nombre. En todo caso, ello no tiene ninguna relevancia para la investigación del 11-M, y así lo entendió el Tribunal. Es decir, puede haber discrepancias entre ambas declaraciones, pero los dos se muestran de acuerdo en lo importante: que Jamal Ahmidan es “El Chino”, que pasó dos años y medio de su vida encarcelado en Tetuán, y que es la persona a la que se consideró uno de los jefes del comando terrorista.

6)La familia política de “El Chino”.
Puesto que ellos declararon que “El Chino” existió y, según del Pino, apoyaron la Versión Oficial... todos son “colaboradores” de las cloacas:
a)Una de las cosas que Del Pino cree sospechosas es que la suegra de "El Chino" fue co-propietaria de una empresa denominada Eurolibanesa, con otros tres socios: Faraj N. D.; su mujer Margarita V. G.; y otro libanés llamado Radwan Nazih. Ella admitió haber sido socia fundadora de esta empresa, pero a título meramente de testaferro. Es un punto que no tiene ninguna relación con los atentados del 11-M, pero sirve a Del Pino para sugerir que, quizás la familia de Rosa María tenía más relación con la comunidad árabe de lo que se ha contado.
Y como dicha empresa abrió un bar, en el que la suegra de “El Chino” trabajaba de camarera, y Radwan Nazir tenía buenas relaciones con la Policía (Del Pino le etiqueta de “colaborador” o de “informador” de lo que ocurría en la comunidad árabe), algunos de cuyos miembros frecuentaban el bar, le falta tiempo a Del Pino para ampliar el status de “colaboradora” a la suegra de Jamal Ahmidan y para preguntarse por qué no denunció a su yerno cuando vio que frecuentaba compañías islamistas.
Que el bar hubiera cerrado años antes, que nunca se comprobara que la suegra de “El Chino” fuera colaboradora, o que los policías que pasaban por el bar años antes no tuvieran nada que ver con la UCIE (que se encarga del terrorismo islámico), no parece tener nada que ver para Luis del Pino. Como tampoco le parece carente de lógica pedir a una persona, que no ha denunciado a su yerno cuando sabía a ciencia cierta que era un delincuente, y tiene clientes, quizás amigos, entre los policías que frecuentan su bar, lo denuncie ante meras sospechas, y habiendo dejado de tratar a los policías hace años. Ni se le ocurre que los informantes o colaboradores policiales (caso de que la suegra de Jamal lo fuera) lo son para proteger a sus deudos, y no para denunciarles.
También recuerda Del Pino que el coche Opel Astra M-4518-OZ que conducía Jamal Ahmidan estaba a nombre de su suegra y tenía el seguro a nombre de Radwan Nazih. La verdad es que, pese a que en el fondo es irrelevante, bien pudiera ser que hubiera sido Jamal Ahmidan quien les hubiera puesto en contacto.
b) Y da mucha importancia a que la mujer de Jamal, al parecer, dijo en su primera comparecencia ante la Policía, y ante el juez, que el coche era de su madre y que Jamal no comenzó a utilizarlo hasta febrero de 2004. Pero, excepto el de Rosa, el resto de testimonios (la suegra de Jamal, el hermano de Jamal) fueron coincidentes: el coche lo pagó "El Chino", pero por no tener los papeles en regla lo puso a nombre de su suegra. Que Rosa lo supiese, y haya mentido, o que no lo supiese, debido a que nunca pareció estar bien informada de los asuntos personales de su marido, es un punto insignificante para la investigación del 11-M.
Llegado el momento de contratar el seguro, todos los que tengan vehículos a motor recordarán que hay que declarar quién es el conductor habitual. Dado que tanto la suegra de "El Chino" como sus dos hijas carecían de permiso de conducción, no quedó más remedio que solicitar el favor a un amigo. Radwan Nazih, bien fuera amigo y quizás pareja de la suegra de Jamal, bien fuera amigo del propio Jamal, (lo que explicaría que el seguro del coche siguiera a nombre de Nazir tras romper con la suegra de “El Chino”) era un candidato mejor que cualquiera. Nada hay de extraño en todo ello.
c)Como no lo hay en que Radwan Nazih, pese a ser tomador del seguro del coche que había comprado "El Chino", no fuera interrogado por el Juez instructor. El juez Del Olmo comprueba que Radwan Nazir no tiene ninguna relación con los atentados del 11-M y ni siquiera lo cita en el Auto de Procesamiento.
Mientras Jamal estaba preso en Marruecos, el coche fue multado dos veces. Del Pino sugiere que pudo ser el propio Jamal quien lo utilizara, pero sin pruebas, por supuesto. Lo lógico es pensar que cualquiera de las personas del círculo de los hermanos o amigos de Jamal, pudo conducir el coche en alguna de las ocasiones en que fue multado, prestado por Jamal, que desde la cárcel no podía aprovecharlo. De hecho, la suegra de “El Chino” declaró que Mustafá Ahmidan se lo llevaba con frecuencia.
d)Por último, en el Opel Astra aparecieron huellas y ADN de los miembros de la trama, pero, según Del Pino, no se encontraron en elementos de la estructura, (volante, manijas de la puerta, palanca de cambios, salpicadero) sino en elementos móviles. Es fácil comprobar que el volante, la manija de la puerta, o el cambio de marchas, no se coge con las puntas o yemas de los dedos, sino con las palmas de las manos, los metatarsianos o las primeras falanges... donde no hay huellas dactilares, y excepto que nos hagamos un arañazo o excoriación, no nos dejaremos ADN suelto. Los expertos suelen encontrar estas pruebas en cassettes, colillas, botellas, guantes, etc... partes móviles.

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